miércoles, 14 de junio de 2006
Proyecto de vida en Posada de Valdeón: Apertura del "Supermercado Friero".
miércoles, 26 de abril de 2006
2ª Ascensión al Pico Tesorero (2.570 m.).
Miércoles, 26 de abril de 2006. Los trabajos para la reforma y acondicionamiento del futuro supermercado de Posada de Valdeón siguen su curso mientras planifico la constitución de la nueva empresa. Y en medio de toda esta vorágine organizativa, me he tomado un respiro y me voy de ruta con Julio y Laura, que dirigen el Albergue "Ardilla Real" de Santa Marina de Valdeón.
El plan consiste en realizar una ascensión al Pico Tesorero (la segunda en mi caso) con la posibilidad de intentar regresar por el Tiro Casares (2.374 m.) hasta el sedo de La Padierna y Liordes. Tenemos todo el día por delante y hace un sol radiante pero hay mucha nieve, de modo que vamos equipados con crampones y piolet.
Salimos temprano de Posada con dirección a Potes por el Puerto de San Glorio. Vamos con la furgoneta de Julio y Laura porque tienen intención de quedarse una noche en el camping de Potes. De Potes nos dirigimos a Fuente Dé y llegamos justo para coger el primer viaje del Teleférico. A eso de las 10:30 ya estábamos en El Cable (1.834 m.) dispuestos a emprender la marcha. En unas dos horas y media llegamos a los Horcados Rojos (2.344 m.) para tomarnos un respiro antes de acometer la ascensión al Tesorero.
Y allí como siempre comimos en compañia de las Chovas mientras disfrutábamos de las espléndidas vistas del Uriellu y Cuera. En ese momento, un Acentor Alpino se me acercó para intentar comer alguno de los restos de mi bocata, así que aproveché el momento para fotografiar al valiente pajarillo...
jueves, 13 de abril de 2006
Las Peñas de Cifuentes.
jueves, 6 de abril de 2006
Barranco de Masca (Tenerife)
He venido a Tenerife con mi mochila a pasar cuatro días retirado del mundanal ruido. Los trabajos para el acondicionamiento del local de mi próximo supermercado en Posada de Valdeón han comenzado, pero después de varios meses de incertidubre, estudio y planificación de mis alternativas para ganarme la vida en el Valle, necesito un pequeño respiro, unas pequeñas vacaciones en un paraíso que me traerá muchos recuerdos: La isla de Tenerife.
He venido con la intención de recorrer los parajes más salvajes de la isla, pero me he encontrado con bastantes problemas: Para empezar está prohibida la acampada libre por toda la isla, el tiempo está desapacible, los vientos alíseos soplan con toda su energía, hay mucho oleaje, el agua está fría y el nivel del mar está tan elevado que ha cubierto las paradisíacas playas de la punta de Anaga, a donde me dirijía para pasar la primera noche. Pero eso no es todo, me he encontrado la isla totalmente masificada por el turismo, mucho más que hace 9 años, la última vez que la visité.
El primer día, el 2 de abril de 2006, alquilé en el aeropuerto un coche para circular por la isla durante los cuatro días de mi estancia. La primera visita consistía en recorrer la punta de Anaga y acampar en algunas de sus playas, pero en cuanto llegué a Benijo al atardecer pude comprobar que el nivel del mar por esta época del año está tan elevado que cubre todas las playas, imposible acampar. Caminé por la pista de El Draguillo buscando una zona lo bastante alejada como para que nadie pudiera divisar mi campamento, pero nada, todo era roca escarpada hacia los acantilados. Finalmente, en uno de esos resaltes, pude montar la tienda.
Al día siguiente me dirijí al Teide con la intención de buscar una mínima posibilidad para ascenderlo, pero soplaba tantísimo viento que no pude pasar más allá de la Montaña Blanca. El viento era tan fuerte que tuve que refugiarme a comer bajo uno de los famosos "Huevos del Teide".
Busqué otras rutas, zonas de acampada, travesías, algo que me motivara de verdad, pero las posibilidades de hacer algo realmente interesante eran muy escasas. Bajé a Puerto de la Cruz para pasar la segunda noche en un hotel mientras planificaba la ruta del día siguiente. El paseo por el muelle de Puerto de la Cruz me trajo buenos recuerdos de la anterior vez que estuve allí con Marta, en septiembre de 1997, que por aquel entonces era mi novia y la invité a unos días de vacaciones en Tenerife, viaje que pude pagar con el dinero que gané durante mi primera temporada como Socorrista.
Al día siguiente me dirijí a Santiago del Teide para buscar y conocer la aldea de Masca, y lo que me encontré fue un precioso caserío rural en medio de los barrancos que caen hacia Los Gigantes. Durante mi paseo por la aldea pude comprar algo de fruta y aproveché para preguntar a las gentes del lugar la posibilidad de acampar en la playa; todos me dijeron lo mismo, que estaba prohibido, es más, me advirtieron que por las noches la playa estaba vigilada por lanchas motoras de la Guardia Costera. No hice caso, estaba decidido a correr el riesgo, ya buscaría la forma de esconderme, pero he venido hasta aquí en busca de aventura.
Después de comer y a pleno sol preparé el equipo y comencé el vertiginoso descenso por el Barranco de Masca. El sendero, de unos 5 km., discurre por un auténtico laberinto natural que intenta seguir el cauce del barranco rodeado por unos murallones de más de 500 metros. La vegetación es tan exuberante que de vez en cuando aprovecho para descansar en la sombra y comer los riquísimos nísperos que he ido recogiendo de los frutales que abundan por toda la zona.
Al principio me iba cruzando con los últimos excursionistas que habían bajado por la mañana, pero en cuanto me acerqué a lo más profundo del cañón dejé de cruzarme con gente.
En ese momento comencé a sentirme bien, totalmente satisfecho con lo que estaba buscando, una aventura de verdad. Estaba ansioso por llegar al mar y darme un baño en las aguas del Atlántico, a los pies de los Acantilados de los Gigantes, pero el paisaje era tan espectacular que disfrutaba a lo grande de cada uno de los rincones por los que pasaba. En una de estas cascadas pude refrescarme del calor.
El cañón se iba cerrando cada vez más y más, me impresionaba encontrarme allí abajo, en aquel lugar tan recóndito. Pero todavía no se veía el mar, el desnivel que tenía que descender desde la aldea de Masca era de 600 metros, y debían de faltarme unos 200 m.
En cuanto llegué a la zona más profunda comencé a escuchar el sonido del mar, pero ocurrió algo que me sobresaltó sobremanera: Debían ser las ocho de la tarde cuando un helicóptero se adentró en el cañón; el sonido de las hélices era ensordecedor. Rápidamente me escondí debajo de una gran roca. Supongo que se tratara de la Guardia Civil o de la Guardería del Parque Natural del Teno. No lo sé, el caso es que permanecí allí inmóvil durante un buen rato hasta que se marchó. Entonces empecé a pensar que quizás alguien de los que me crucé arriba hubiera podido advertir de mi presencia y podría encontrarme en la playa a la Guardia Civil esperándome...
Proseguí la marcha despacio, escuchando atentamente cualquier sonido que pudiera advertirme de la presencia de alguien ahí abajo. Pero de pronto, el barranco se abre al mar y llego a la playa justo a tiempo para darme un chapuzón mientras el sol se mete en el horizonte tras la isla de La Gomera. Rápidamente escondo la mochila y corro hacia el muelle para quitarme toda la ropa y lanzarme al agua.
Las aguas son muy profundas, no se ve fondo, pero su temperatura es muy agradable. Estoy en un auténtico paraíso, en una playa salvaje, solitaria e inaccesible en medio del Atlántico..., no recuerdo un baño en el mar tan agradable y placentero como éste en toda mi vida.
Salgo de las aguas para secarme y me pongo a buscar un lugar donde acampar. Para ello busco por el interior del barranco, no muy cerca de la playa, un rincón acogedor donde pasar la noche. La temperatura es tan agradable que decido no montar tienda, voy a vivaquear sobre la arena al lado de una gran roca. Pero en cuanto me dispongo a preparar la cena, escucho una lancha motora acercándose al muelle. Rápidamente me acerco para inspeccionar: Efectivamente, tal y como me habían advertido, una lancha motora de la Guardia Costera se acercó y enchufó sus potentes focos contra la playa.
No me vieron, pero entonces pensé que durante la noche podría tener más sobresaltos como este, supuse que la Guardia Costera estuviera vigilando la zona ante la posible llegada de pateras. Pero no fue precisamente esto lo que me despertó a las cuatro de la mañana.
De repente, comenzaron a llegar en medio de la noche cientos de aves marinas que no pararon de revolotear y chillar sobre mi cabeza en toda la noche. Posteriormente descubrí que se trataba de las Pardelas Cenicientas, que se pasan el día pescando mar a dentro y regresan a descansar por la noche a los acantilados. Pero de descansar nada, menuda nochecita que me dieron.domingo, 26 de marzo de 2006
Hernán Llanos Balsas, "Nani".


Hernán era mi primo, yo apenas tenía 3 años cuando murió, pero siempre que veo la Peña Santa me acuerdo de la historia que me contaba mi padre acerca de lo complicado que resultó rescatar su cuerpo de donde había caído. Y todavía hoy me sobrecogen aquellas peripecias de mi primo Hernán cuando veo a lo lejos las descomunales paredes de Peña Santa o del Naranjo de Bulnes.
Yo no he seguido nunca los pasos de Hernán, nunca he practicado la escalada, aunque me hubiera gustado iniciarme, y seguramente lo hubiera hecho si le hubiera tenido a él de maestro. Lástima que no pudo ser. Allí arriba han puesto una placa en su homenaje, quizás algún día pueda llegar a verla, ojala...
Sirva esta entrada como mi pequeño homenaje al primo que nunca conocí, con estas fotografías que sin duda agradecerán quienes le conocieron de cerca y tuvieron la suerte de compartir con él aquellas inolvidables hazañas. sábado, 18 de febrero de 2006
Crónica del primer año viviendo en los Picos de Europa.
Para salir adelante encontré trabajo en una distribuidora de productos ecológicos, pero sentía que tenía que marcharme de León, aunque por culpa de ese trabajo tuve que permanecer ligado a la ciudad durante todo el año. Decidí entonces vender mi piso y buscar casa por los pueblos cercanos a León en busca de una vida lo más rural posible: Santovenia del Monte, Matallana, Aviados, Orzonaga, La Vecilla, La Magdalena... Y la encontré en Cuevas de Viñayo, un lugar estupendo, rodeado de Montañas, bosques y a escasos 30 km. de León.
Cuevas de Viñayo, un pueblecito con apenas 20 habitantes.
Allí había una casa de ensueño, grande, de piedra, acondicionada con garaje, taller, un salón enorme, tres dormitorios, cocina, despensa, dos baños... incluso una gran finca rústica adosada en la parte trasera. Justo lo que estaba buscando, el lugar perfecto para vivir; ni por un momento me detuve a pensar en los posibles inconvenientes de vivir allí solo y aislado, directamente me puse en contacto con la inmobiliaria y el 30 de marzo inicié los trámites para comprarla.
Casa de "Las Eras" en Cuevas de Viñayo
Una casa de estas características me permitiría desarrollar proyectos futuros relacionados de una u otra manera con el Turismo Rural. Pero unos días antes de la fecha prevista para la firma de la compra-venta mi jefe, que por aquel entonces buscaba una cámara frigorífica de segunda mano me enseñó un anuncio en el periódico donde había encontrado algo interesante. No se cómo pudo ocurrir, pero mi vista se dirigió directamente a un pequeño anuncio en la misma página que decía: "Se vende apartamento en Posada de Valdeón".
Posada de Valdeón vista desde el Monte Piergua
A partir de mayo comencé a desplazarme a Posada todos los fines de semana para recuperar los contactos con las gentes del valle que había conocido anteriormente cuando pasé el invierno del 2003 en Santa Marina de Valdeón. Allí seguían, por ejemplo, mis vecinos de entones Josefa y Eusebio, con quienes me uniría una gran amistad.
Eusebio y Josefa sentados en su casa de Santa Marina.
Durante esos fines de semana me alojaba en diferentes hospederías del pueblo. El 8 junio organicé una ruta a la Vega de Llos a la que se apuntaron amigos y clientes de La Cesta Biológica: Roberto, Jacinta, Quique, Maite, Isaac... Tres días después repetiría la misma ruta con mi madre y mi tía Mª Carmen.
Cascada de Llos, deshielo en la Vega de Llos
El 18 de junio ya estaba muy avanzado el proceso de la compra del apartamento. Ese fin de semana me alojé en el Albergue donde trabajé durante el invierno del 2003, "La Ardilla Real", gestionado ahora por mis amigos Julio y Laura, y subí con mi nuevo coche al Caben de Remoña para hacerle una sesión de fotos: Le bauticé como "El Trepas".
Al "Trepas" lo compré en Cangas de Onís el 28 de mayo.
Finalmente todo se materializó el día 6 de julio de 2005, cuando firmé la compra-venta del apartamento y la correspondiente hipoteca. Lo pinté, lo acondicioné, comencé a llevar mis muebles y en agosto terminé de instalar la cocina. A partir de entonces cada viernes por la tarde me cogía el Trepas y me iba a Posada a pasar el fin de semana para planificar mi futuro profesional en el Valle de Valdeón.
Durante aquellos días me encontraba triste y abatido, cansado de la vida, se habían frustrado mis proyectos y se habían aniquilado todas mis esperanzas de futuro. Aquellas escapadas a la Montaña me hacía recobrar fuerzas a la vez que le daba tranquilidad a mi espíritu en medio de tanta soledad.
Buscaba cualquier sendero y caminaba por veredas perdidas hacia lo más alto que podía para asegurarme de encontrarme al fin solo y alejado de todo. Poco a poco, bajo la influencia del tiempo y de la Montaña los fanstasmas del pasado se fueron marchando mientras dejaba que penetraran en mí todas las impresiones y sensaciones de la naturaleza.
Varias ideas rondaban ya por mi cabeza, como la de montar una empresa de turismo activo, que sería pionera en Valdeón, o la de poner en marcha un centro de producción y recolección de plantas medicinales y aromáticas. Pero lo primero que hice fue apuntarme en la web de Toprural para ofrecer mis servicios de Guía de Montaña por los Picos de Europa.
En octubre comencé ha hacer las primeras rutas guiadas: A la Cueva del Agua de la Canal de Capozo, al Monte Corona, al Monte Piergua, a Dobres, a la Vega de Llos... Por mediación de Top Rural conocí a Almudena, que se apuntó a varias de estas rutas y vino a visitarme frecuentemente.

Pantivalles desde el Monte Piergua (25 de septiembre de 2005)
Subiendo a la Cueva del Agua (16 de octubre de 2005)
En los bosques de Llos (15 de octubre de 2005)
Subiendo a Cuesta Duja (7 de enero de 2006)

Llevando a Dobres al grupo ecologista AVAFES (18 de febrero de 2006)
En noviembre llegaron las primeras nieves al valle, pero eso no impediría que siguiera desplazándome a Posada cada fin de semana.
Ventiscas en los altos de La Bermeja
Primeras nevadas en el Valle (26 de noviembre de 2005)
La nieve se acumula en los tejados de mi casa.
Noches de luna llena en el puerto de Panderrueda (11 de diciembre de 2005).
Persiguiendo huellas por el Monte Piergua (5 de febrero de 2006)
Amanecer en el Valle (26 de noviembre de 2005).
Puestas de Sol...
Mientras le daba vueltas a los proyectos que tenía en mente para emprender un negocio en el valle, se me brindó una oportunidad que no pude rechachar: La disponibilidad de un local comercial a la entrada del pueblo, frente al Ayuntamiento.
Se trata de un local muy amplio que ofrece multitud de posibilidades, aunque requiere una fuerte inversión para acondicionarlo y reformarlo, tanta que agotaría todos mis ahorros y necesitaría financiación. En lo primero que he pensado es en un supermercado rural, ya que el año pasado falleció Fonso, el propietario del único supermercado del pueblo que precisamente cerró el pasado verano.
Inicié entonces un minucioso estudio de mercado para valorar las posibilidades de este proyecto, y he llegado a la conclusión de que es perfectamente viable. Con mucho trabajo y empeño por mi parte y el apoyo de las gentes del valle, creo que podré sacar adelante el proyecto, siempre y cuando cuente con la financiación. Para ello estoy elaborando una memoria con todos los detalles del proyecto para presentarla en el banco y conseguir esa financiación.
Hoy 18 de febrero de 2006 ha sido mi último día en León. He dejado el trabajo, he cerrado todos los asuntos que tenía pendientes y he roto con todos los vínculos que me han unido a esta ciudad desde que nací. A partir de hoy inicio una nueva vida, hoy nace la etapa rural en la vida del Treparriscos...


