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martes, 12 de mayo de 2009

Próximo Reto: Cumbres de los Principales Sistemas Montañosos Españoles

A pesar de tener una gran Meseta que abarca dos quintas partes del territorio, España es un país geomorfológicamente abrupto y elevado, con una vasta representación de cadenas montañosas que lo convierten en el segundo país más montañoso de Europa, únicamente superado por Suiza. Entre este paisaje puramente montañoso sobresalen cumbres como el Mulhacén (3.478 m.) o el Aneto (3.404 m.), además de contar con los 3.718 m. del Teide, máxima elevación del país.

Este será el próximo reto después de la ruta Transcantábrica, conocer de cerca los diez principales Sistemas Montañosos Españoles ascendiendo a su cumbre más elevada mediante rutas bien programadas y organizadas que me permitan comprender la riqueza alpinística de mi país:
  • Macizo Galaico-Leonés (Teleno, 2.188 m.)
  • Cordillera Cantábrica (Torre Cerredo, 2.648 m.)
  • Montes Vascos (Aitzkorri, 1.551 m.)
  • Pirineos (Aneto, 3.404 m.)
  • Sistema Ibérico (Moncayo, 2.313 m.)
  • Sierra de Gredos (Almanzor, 2.592 m.)
  • Sierra de Guadarrama (Peñalara, 2.428 m.)
  • Cordillera Penibética (Mulhacén, 3.477 m.)
  • Baleares (Puig Major, 1.445 m.)
  • Canarias (Teide, 3.718 m.)

El Macizo Galaico-Leonés constituye el sector más noroccidental del primitivo Macizo Ibérico, la primera cordillera originada por la orogenia herciniana a finales del Paleozoico (250-350 m.d.a.). Con la orogenia alpina del Cenozoico su estructura fue rejuvenecida y remodelada por la acción de los glaciares, hasta convertirse en una elevación escalonada desde el Cantábrico hasta la Meseta interior con cumbres redondeadas y aplanadas formadas por materiales precámbricos y paleozoicos (granitos, pizarras, gneis). Su máxima elevación se encuentra en los Montes de León, en el Macizo del Teleno (2.188 m.).


La Cordillera Cantábrica discurre paralela a la costa cantábrica desde el Macizo Galaico-Leonés hasta los Pirineos. Es una gran cadena montañosa singular y única en el contexto de la Europa Occidental, formada fundamentalmente por cuarcitas, grauvacas, calizas y pizarras, y caracterizada por sus espectaculares masas boscosas, por su gran riqueza faunística y por la gran variabilidad vegetal entre el norte y el sur marcada por el límite fitogeográfico entre las regiones Eurosiberiana y Mediterránea.

En el Carbonífero, hace unos 300 m.d.a., era una gran cuenca marina que se elevó posteriormente tras la orogenia herciniana para ser erosionada a lo largo del período de estabilidad tectónica. Esto explica la abundancia de fósiles marinos y de yacimientos de carbón y otros minerales. Luego, tras la orogenia alpina, se producen nuevas elevaciones paralelas al mar que rejuvenecen los materiales hercinianos.

Su máxima elevación, Torre Cerredo (2.648 m.), se encuentra en los Picos de Europa, un tremendo macizo calcáreo de elevadas cumbres e intensa karstificación que albergó grandes glaciares en el Cuaternario, y que hoy constituye el mayor macizo calcáreo de la Europa Atlántica.



Los Montes Vascos constituyen el enlace de la Cordillera Cantábrica con los Pirineos. Están formados por materiales mesozoicos y terciarios, margas, areniscas, arcillas y calizas cuyos procesos kársticos son muy evidentes y que conforman paisajes de gran belleza a lo largo del País Vasco. Su máxima elevación se encuentra en el cresterío de la Sierra de Aizkorri, en el Monte Aitxuri (1.551 m.).


Los Pirineos forman el istmo de la Península Ibérica y constituyen la mayor cordillera de España. Su levantamiento se remonta a finales del Paleozoico, tras la orogenia herciniana. Posteriormente, durante millones de años, fue erosionado, cubierto por el mar, tapizado por mantos sedimentarios y vuelto a aflorar tras la orogenia alpina. Está formado mayoritariamente por calizas, cuarcitas, areniscas y pizarras, y en menor medida por batolitos graníticos y pequeños volcanes.

Pero lo que más caracteriza a los Pirineos es la acción glaciar, mucho más evidente que en cualquier otro sistema montañoso ibérico. Buena parte del relieve del Alto Pirineo se explica por la presencia de extensos glaciares durante miles de años que han dado origen a grandes valles como el de Gállego, Ara y Araza, Cinca, Arán... Alguno de esos glaciares todavía persiste en la actualidad a modo de reliquia en una de las vertientes del Pico Aneto (3.404 m.), la máxima cumbre de los Pirineos.


El Sistema Ibérico es la estructura montañosa peninsular más antigua, formada por un conglomerado montañoso sin alineación definida de macizos y sierras desordenadas cortadas por amplias fosas y depresiones. Su formación se debe al plegamiento alpino, con elevaciones muy laxas a veces acompañadas de grandes fracturas, como la que forma la depresión del Ebro, una línea de falla de más de 1.000 m. de desnivel. A veces, esta actividad tectónica se deja sentir con movimientos sísmicos de cierta importancia.

Conforman el Sistema Ibérico la Sierra de La Demanda, los Picos de Urbión, la Sierra Cebollera, Gúdar, Javalambre, Albarracín, la Serranía de Cuenca y la Sierra del Moncayo, donde se encuentra la máxima elevación, a 2.313 m.



El Sistema Central constituye una larga cadena montañosa que divide el paisaje de la Meseta en dos, la submeseta norte y la submeseta sur. Surgió de la orogenia alpina del Terciario como rejuvenecimiento del zócalo herciniano, desplazado hacia el norte por la placa africana. Sus materiales son rocas metamórficas de origen sedimentario, granitos, gneis, pizarras, equistos, cuarcitas...

Su sector principal y culminante lo constituye la Sierra de Gredos, caracterizada por la fuerte asimetría de sus dos vertientes y por la suavidad de sus cumbres erosionadas, rota en su macizo central por la acción de los glaciares. Precisamente allí se elevan las más altas cumbres, como La Galana (2.568 m.) o el Pico Almanzor (2.592 m.).



La Sierra de Guadarrama forma parte de la división natural de las dos submesetas a lo largo de una cuerda montañosa de unos 80 km. De entre todas sus elevaciones destaca el Macizo de Peñalara, que con sus 2.428 m. de altitud alberga un paraje natural protegido formado por el circo glaciar, los lagos glaciares colindantes y los grandes pinares que lo rodean.


La Cordillera Penibética es la principal cordillera de los Sistemas Béticos, y se extiende desde Tarifa hasta Cartagena entre el Mediterráneo y la depresión penibética. Su complejidad geomorfológica viene dada por la superposición de diversos mantos de corrimiento sobre sedimentos del Jurásico que emergieron durante la orogenia alpina. Su relativa juventud es uno de los factores que condicionan el hecho de presentar más de veinte cimas que superan los 3.000 m. de altitud, siendo el Mulhacén (3.478 m.) el "techo" de la Península Ibérica.

Las Islas Baleares constituyen un eslabón geológico de la Cordillera Bética. La orogenia alpina provocó la elevación de los sedimentos marinos del antiguo mar de Tetis dando lugar al archipiélago, cuya litología es muy similar a la del Sistema Bético. La Sierra de Tramuntana, en la isla de Mallorca, alberga las mayores altitudes de todo el archipiélago, siendo el Puig Major la máxima elevación con 1.445 m. Lamentablemente, la cumbre se encuentra opupada por una base militar que impide alcanzar la máxima cota.


Por último, las Islas Canarias forman un archipiélago volcánico perdido en el Atlántico de extraordinaria singularidad. Su origen sigue siendo muy debatido y existen varias tesis al respecto. Una de las más extendidas afirma que su formación está asociada a la fractura que dio origen a la Cordillera de Los Atlas.

Entre los relieves más destacados de las islas, se encuentran los macizos antiguos de Anaga y El Teno, en Tenerife. El Teide, con sus 3.718 m. se levanta asociado a la Caldera de Las Cañadas para convertirse en el techo de las montañas españolas.