Presentación de Mis Mejores Fotografías.

viernes, 14 de agosto de 1992

Travesía por el Horcado Pambuches.

Entre la Torre Ciega y las Torres de Arestas se forma uno de los horcados más impresionantes de los Picos de Europa, por no decir el más grande y espectacular. Visible desde cualquier punto del Valle de Valdeón el Horcado Pambuches llama la atención por lo profundo y cerrado que es y por las descomunales paredes que lo conforman.


Desde que lo ví por primera vez siempre tuve curiosidad por saber qué se vería al otro lado del Hocado Pambuches. Ayer, cuando pasé por las Lleras de Pambuches camino de La Bermeja lo vi tan cerca que me entraron muchas ganas de subirlo, pero mi objetivo ayer no era ese, sino subir la Bermeja.

Pero por la noche les estuve contando a Laura y a sus compañeros del Parque los detalles de mi ascensión y mi inquietud por subir al Horcado. Entonces Carlos, que libraba el día entero, se ofreció a subir conmigo para que luego bajáramos por la otra vertiente hasta dar con la Canal de Capozo. "Terreno desconocido e inexplorado", pensé yo, toda una aventura que no podía dejar escapar a pesar de tener el cuerpo todavía resentido del esfuerzo de ayer.

Partimos temprano con lo justo en la mochila en dirección a Pantivalles y Pambuches exactamente por el mismo camino de ayer. En cuanto Carlos empezó a subir me fui quedando atrás aunque intentaba seguir su ritmo como podía con la lengua fuera; me estuvo contando anécdotas de cuando trabajaba en el Parque de Somiedo, se ha pateado un montón de rutas y montañas, lo cual se nota en sus piernas, tiene unos muslos que se parecen a los de un caballo...

A medida que nos vamos metiendo en el Horcado la pendiente aumenta tanto que hay que tener mucho cuidado con las rocas que se van desprendiendo en cada paso. El terreno es muy inestable y es muy conveniente ir juntos para que las piedras no se nos vengan encima. Al principio las paredes del horcado están bastante separadas, pero a medida que vamos ganando altura se van estrechando tanto que al final casi podríamos tocarlas con los brazos puestos en cruz.


Los últimos metros del horcado son verdaderamente vertiginosos, hay que agarrarse fuertemente con las manos; gracias que hay un viejo cordino atado en la roca que permite agarrarnos con seguridad hasta conseguir la última trepada. Por fin se abre ante mis ojos el panorama al otro lado del horcado: Un paisaje verdaderamente inhóspito con Torre Santa al fondo.


Pero todavía queda mucho camino que recorrer por un lugar desprovisto totalmente de señal humana, no hay sendas, veredas, marcas ni hitos, por aquí no pasa ninguna ruta marcada en los mapas. Tenemos que ir por donde vayamos pudiendo hacia la Pedriza Carbanal que se ve al fondo.

Al cabo de un buen rato caminando y esquivando obstáculos llegamos al punto alto de la Canal Tras La Envernosa, que cae directamente hacia el murallón de La Farfada. Apetece seguirla pero ambos sabemos que aquella canal no tiene salida posible.

Finalmente llegamos a la Pedriza Carbanal y desde allí descendemos directamente por la Canal de Capozo hasta La Farfada.

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