lunes, 25 de marzo de 1996

La Arboleda del Río Canímar (Cuba).

El Río Canímar es uno de los ríos más caudalosos de Cuba, desde su desembocadura en la Bahía de Matanzas tiene 12 kilómetros navegables que ofrecen la posibilidad descubrir la naturaleza más exótica de Cuba y viajar en la historia al recorrer las aguas en las que corsarios y bucaneros desarrollaron el comercio del contrabando hasta que en 1720 las autoridades coloniales españolas construyeron un fortín al oeste de la desembocadura armado con cuatro grandes cañones. A lo largo del río se han localizado también numerosos asentamientos aborígenes, lo que le convierte en uno de los lugares arqueológicos más importantes de Cuba.

Cansados ya del excesivo bullicio de Varadero hemos contratado los servicios de un par de guías cubanos para que nos lleven a descubrir alguno de los lugares más recónditos e interesantes de los alrededores de Matanzas, quienes no dudaron en llevarnos a La Arboleda, un paraje al margen del Río Canímar accesible solo en bote desde el embarcadero de Matanzas y donde podríamos disfrutar de un sitio tranquilo rodeados de naturaleza salvaje y lejos del complejo turístico.

Se trata de un cañón con escarpas erosivas muy abruptas rodeado de bosque tropical en el que hemos podido distinguir mangles, laureles, palmas, cocoteros, guayabos... También hemos podido escuchar los catos típicos de la avifauna tropical además de disfrutar de la presencia de numerosos flamencos y garzas.

En La Arboleda hemos desembarcado para descansar un buen rato tumbados en confortables hamacas mientras esperábamos para degustar una excelente comida criolla que nos ofrecieron con un montón de frutas exóticas propias del lugar.

Mientras los demás se divertían con las diversas atracciones del lugar Marta y yo nos cogimos una canoa y nos fuimos a remar por el lugar para acercarnos hasta la otra orilla y ver más de cerca la exuberante vegetación ribereña.

Con esta excursión hemos terminado nuestro Viaje de Fin de Carrera a la isla de Cuba. Ha sido una semana que me hubiera gustado aprovechar más desde un punto de vista naturalista, pero he tenido que repartirme entre saciar mi ganas de aventura para descubrir la naturaleza más salvaje de estas latitudes y compartir con Marta y el resto de mis compañeros algunas de las visitas más turísticas de la isla, como la obligada visita a las ciudades de La Habana y Matanzas.

Además de los lugares que he visitado me llevo como recuerdos la grandísima amabilidad de los cubanos que a pesar de vivir en la pobreza más extrema se afanan en agradar a los turistas, el hambre que he pasado durante todos estos días en los que me he alimentado casi exclusivamente de plátanos, la variedad de coches y camiones clásicos clonados con piezas fabricadas por los propios cubanos.

domingo, 24 de marzo de 1996

Playa Sirena (Cayo Largo).

Cuando el Almirante Cristóbal Colón realizó su segundo viaje por las Américas en 1494 dejó constancia en sus escritos de su estancia durante doce días en una isla paradisíaca situada al sur de Cuba en el Mar Caribe, a la que bautizó como la "Isla San Juan Evangelista" (hoy "Isla de la Juventud"). Se estaba refiriendo al Archipiélago de los Canarreos, un conjunto de islas e islotes a lo largo de unos 150 km. sobre un mar poco profundo con playas vírgenes y arrecifes de coral. Durante los siglos posteriores estas islas estuvieron dominadas por corsarios y piratas, y fueron escenario de numerosos combates navales y naufragios hasta que pasaron al más completo olvido siendo visitadas en ocasiones por algunos pescadores. Con la llegada de la Revolución Cubana las islas salieron del olvido y aprovechando sus incalculables valores naturales han pasado a convertirse en unos de los referentes turísticos más importantes de Cuba.

Desde Varadero hemos sobrevolado Cuba en una vieja avioneta checoslovaca de la Empresa Nacional de Servicios Aéreos "Aerotaxi" con dirección al Aeropuerto Internacional Vilo Acuña de Cayo Largo. Despegamos a las 8:00 del aeropuerto de Varadero y hemos llegado a Cayo Largo aproximadamente a las 9:15. Nada más salir de la avioneta lo primero que hemos notado es una bocanada de aire cálido propio del clima tropical que todavía no habíamos sentido en Varadero.

Sabemos que toda la isla está rodeada de playas paradisíacas, muchas de ellas vírgenes a las que casi no llegan los turistas, pero hemos ido directamente a la Playa Sirena, la más accesible desde el aeropuerto, porque sólo tenemos hasta las 16:00 para disfrutar de nuestra corta estancia en la isla.

En torno a las playas hay arrecifes coralinos plagados de gorgonias y peces coralinos, y en estas aguas es fácil encontrarse con tiburones, barracudas, rayas y tortugas marinas. También nos han hablado de la presencia de iguanas y pelícanos, pero no hemos visto nada de eso, lo único que hemos podido hacer ha sido zambullirnos directamente en las cálidas aguas del Mar Caribe.

Nos han hablado de la posibilidad de llevarnos a bucear por los arrecifes, pero el presupuesto de nuestro viaje a Cuba ya no dio para más. Una lástima, porque bucear por estas aguas hubiera sido una experiencia inolvidable.

sábado, 23 de marzo de 1996

Cueva Saturno (Cuba).

A unos 12 km. de Matanzas (Cuba) en dirección Varadero se encuentra una gruta a la que aflora un lago de aguas cristalinas conocida con el nombre de Cueva Saturno. Para llegar hasta ella hay que dirigirse al Aeropuerto de Varadero y coger un ramal que lleva a la costa, muy cerca del poblado de Carbonera. Allí se encuentra bien señalizado un centro turístico construido en las cercanías del fenómeno kárstico donde hay que pagar una pequeña cantidad para poder visitar la gruta.

Para acceder a la cueva hay que bajar por una amplia dolina de disolución en la que han construido una escalera de cemento que conduce directamente al lago.

Observamos abundantes estalagmitas y estalactitas. El lago tiene una profundidad de 18 metros pero sus aguas son de una transparencia tan increíble que permiten ver el fondo sin dificultad alguna. Muchas estalagmitas están sumergidas de forma parcial o total, lo que quiere decir que en tiempos pasados la cueva no estaba inundada.

El agua está fría, muy fría, pero en cuanto te pones las gafas y comienzas a bucear por su interior no puedes pensar en otra cosa que en la belleza que te rodea. Intenté llegar lo más profundo que pude pero la presión no me permitió bajar más allá de los cinco o seis metros. No obstante tuve la suerte de llegar hasta un punto donde había un pequeño trozo que se había desprendido de una estalagmita que no dudé en coger para llevármelo de recuerdo.

Muy cerca de la Cueva de Saturno se encuentra la Playa El Coral, que como su nombre indica es una de las más populares de Cuba por la práctica del buceo. Como el día anterior había habido mucho oleaje había en la playa un montón de fragmentos de coral, esponjas de varios tipos, gorgonias, medusas... Recogí varias muestras para mi colección particular. Fue una lástima no haber podido bucear por el estado de la mar.

De entre todas las especies que pude reconocer me llamó especialmente la atención ver en su estado natural a la "Fragata Portuguesa" (Physalia physalis), un hidrozoo del orden de los Sifonóforos con apariencia de medusa (no es una medusa), que al igual que la mayoría de los Cnidarios posee tentáculos urticantes cuya picadura es peligrosa y muy dolorosa.

viernes, 22 de marzo de 1996

Parque Nacional Ciénaga de Zapata (Cuba).

Colón alude en su diario de navegación al asombro que le causó la abundancia de saurios que detectara en su circunnavegación por la isla grande a la que bautizó con el nombre de "Juana". Pero la depredación que sufrieron en los siglos posteriores hizo que los cocodrilos fueran desapareciendo y los pocos ejemplares que se salvaron de la extinción acabaran refugiándose en una de las zonas más recónditas del litoral antillano, la Ciénaga de Zapata, al sur de la provincia de Matanzas, en la isla de Cuba. La mayor colonia la forman la especie Crocodylus rhombifer, de la que se conservan en el parque alrededor de diez mil ejemplares repartidos en diferentes corrales.

Después de estar durante tres días en Varadero buscando la posibilidad de alquilar un coche hoy hemos tenido suerte y hemos conseguido un Suzuki, aunque nos ha constado una pasta, sobretodo por la fianza, tuvimos que depositar entre todos casi el valor total del vehículo; no nos hemos fiado mucho, pero no teníamos otra alternativa. Al final nos hemos metido dentro como hemos podido yo, Marta, Nieves, Elena, Carmen y Carolina, y hemos puesto rumbo al sur de la isla: Queremos visitar la Bahia de Cochinos, la Ciénaga de Zapata, la Laguna del Tesoro y la aldea taína de Guamá.

Por fin salimos del círculo turístico de Varadero y nos adentramos en la Cuba profunda, en la realidad de un país asolado por la miseria y la pobreza. El embargo económico impuesto recientemente por Estados Unidos está causando estragos en un país ya de por sí limitado de recursos. No hay tiendas, no hay supermercados, no hay panaderías, no sabemos dónde comprar algo de comida, no hay leche, huevos, patatas...

Cuando llegamos a Juaguey Grande el Suzuki nos dejó tirados. Lo primero que pensamos fue que nos habían engañado y que se habían quedado con todo nuestro dinero, pero las gentes del pueblo fueron muy amables y nos pusieron en contacto telefónico con la agencia quienes se presentaron en pocas horas con un coche de substitución.

Continuamos nuestra excursión dirigiéndonos a Playa Larga y Playa Girón, en la Bahía de Cochinos. De pronto empezamos a ver esparcidos por la carretera miles de cangrejos aplastados; nos bajamos del coche para verlos de cerca pero el hedor a marisco putrefacto era nauseabundo. Se trata de las especies Gecarcinus ruricola y Gecarcinus lateralis, que en la época de lluvias entre abril y junio entran en su etapa reproductiva y cruzan la carretera por centenares siendo totalmente imposible transitar sin aplastar a cientos de ellos. Jamás había visto cosa igual, no entiendo cómo siendo un Parque Nacional no se ha tomado algún tipo de medidas para proteger a estas especies.


En Playa Girón paramos para descansar y contemplar la famosa Bahía de Cochinos. No pudimos ver nada que nos recordara al escenario de la fracasada invasión de 1961 en la que tropas mercenarias anticastristas financiadas y dirigidas por la CIA intentaron invadir Cuba por la Bahía de Cochinos para derrocar a Fidel Castro. Yo me puse las gafas de buceo y aproveché el momento para lanzarme a las cálidas aguas de la Bahia y disfrutar de la diversidad biológica que ofrece el buceo por esta zona: Gorgonias, corales, esponjas...

Secluded Bay, Playa Giron, Playa Girón, Cuba
Lo siguiente era visitar uno de los corrales de cría del cocodrilo cubano, para lo cual nos dirigimos al complejo turístico de Guamá. Se trata del mayor criadero de cocodrilos de Cuba; primeramente te dan una breve explicación sobre estos animales que en edad adulta pueden superar los cinco metros de longitud; luego vas paseando por las diferentes ciénagas donde puedes verlos de cerca, casi tocarlos, incluso te ponen alguna cría en el brazo para que puedas cogerlo y hacerte una foto, algo a lo que yo renuncié, no soporto estas cosas típicas de los turistas. También te hacen una demostración de cómo cazarlos con lazo, y puedes ver cómo devoran la comida que les echan los criadores.



Junto al criadero hay un embarcadero donde pudimos alquilar un recorrido en lancha motora por la Laguna del Tesoro. Su denominación tiene un origen legendario, al parecer fue aquí donde los indígenas escondieron sus riquezas tras la llegada de los europeos. Pero el mejor tesoro de la laguna es un complejo de doce pequeñas islas que reproducen con fidelidad lo que pudo ser una aldea taína, con viviendas de madera y una treintena de imágenes pétreas de aborígenes en las labores propias de su forma de vida, realizadas por la escultora cubana Rita Longa.





Allí fue donde pude ver por fin el Zunzuncito, el colibrí cubano (Mellisuga helenae), el ave más pequeña del mundo. Me quedé fascinado al verlo, irrumpió cuando menos esperaba como una joya en el aire, un destello de perfección, en un instante dejé de respirar para no asustar al diminuto animalillo y disfrutar de su aleteo vertiginoso.

miércoles, 29 de noviembre de 1995

Itinerarios por la Comarca de Gordón.

Con la elaboración de este material didáctico basado en la Educación Ambiental pretendemos dar a conocer la riqueza biológica e histórica de un espacio natural circunscrito en la cuenca media-alta del río Bernesga que conviene respetar y conservar. El recorrido de estos cinco itinerarios permitirá establecer un contacto directo con la naturaleza de la comarca leonesa de Gordón pudiendo apreciar de una forma palpable los principales problemas ecológicos que azotan el municipio.

A pesar de su belleza paisajística, Gordón no es uno de los municipios que sirvan de ejemplo al respeto y cuidado de su entorno: Minas y explotaciones a cielo abierto, vertederos incontrolados, envenenamiento de los ríos, incendios, talas incontroladas, furtivismo, contaminación...

Por todo ello tratamos de buscar medidas correctoras a los grandes problemas ambientales con los que se enfrenta la comarca, sobre todo medidas de tipo preventivo, para lo cual apostamos claramente por una eficiente Educación Ambiental en el municipio que sirvan para generar nuevas fórmulas de desarrollo más ordenado y siempre respetuoso con el Medio Ambiente.


Los itinerarios que hemos desarrollado son:

- ITINERARIO 1: Aralla - Geras de Gordón.
Distancia: 7 km.
Duración: 4 horas.
Dificultad: Moderada.
Calidad del Paisaje: Muy buena.
Localidades: Geras de Gordón.
Lugares de Interés: El Puerto de Aralla, Cerro Pedroso, Hayedo de Geras y Geras de Gordón.
Aspectos destacables: Gran riqueza florística y faunística, abundantes fósiles.
Descripción: Partimos de la Collada de Aralla por la pista que sale del margen izquierdo de la carretera y que asciende hacia el Cerro Pedroso. Por toda la zona hay abundantes fósiles, no hay más que rebuscar entre los pedreros y seguro aparece algún braquiópodo. Desde el Collado Pedroso tomamos la senda que conduce al refugio del ICONA que se ve a simple vista. Desde el refugio descendemos directamente por el interior del hayedo hasta alcanzar el valle del Palanco. A la entrada de la garganta continua la senda que nos conduce directamente a Geras de Gordón.

- ITINERARIO 2: Circuito Buiza - Folledo - Paradilla.
Distancia: 10 km.
Duración: 5 horas.
Dificultad: Baja.
Calidad del Paisaje: Buena.
Localidades: Beberino, Buiza, Folledo, Paradilla y Cabornera.
Lugares de Interés: Ermita de Nuestra Señora del Valle, Iglesia de Paradilla, Río Casares.
Aspectos destacables: Paisaje rural de montaña.
Descripción: Nada más salir de Beberino en dirección a Geras de Gordón sale por el lado derecho una pequeña carretera que conduce a Buiza. A mitad de camino aparece solitaria la Ermita de Nuestra Señora del Valle. Poco después el paisaje se abre hacia praderas y tierras de labor que dan paso al asentamiento de Buiza. La carretera sale del pueblo y asciende lentamente hacia Folledo, el pueblo más aislado de la comarca. Allí muere la carretera y hay que tomar una senda que sale por la izquierda hacia un alto collado desde donde se pasa ya a la vertiente del Río Casares. Allí se pierde la senda y hay que bajar directamente hacia Paradilla atravesando un pequeño bosque de rebollos. La iglesia de Paradilla se asoma sobre un balcón de roca caliza que se precipita al vacío. Una pista asfaltada desciende directamente a la carretera de Geras que nos permite regresar al punto de partida pasando antes por el pueblo de Cabornera.

- ITINERARIO 3: Ascensión a la Peña de San Mateo (1.609 m.).
Distancia: 4 km.
Duración: 3 horas.
Dificultad: Moderada.
Calidad del Paisaje: Muy buena.
Localidades: La Pola de Gordón.
Lugares de Interés: La Pola de Gordón, Bosque de Gordón.
Aspectos destacables: Un espléndido Rebollar y el impacto de las minas a cielo abierto.
Descripción: Partimos desde lo alto del pueblo por la pista que sale directamente de la N-630 hacia el Pinar de Pola, una gran repoblación de pino silvestre visible desde todo el municipio. Poco antes de que muera la pista sale por el lado derecho una senda que desciende atravesando el bosque hasta enlazar con la pista que sube paralela al Arroyo de Santas Martas. Seguimos el curso del arroyo hasta donde nace, en un collado a los pies de la Peña de San Mateo. Desde el collado hasta la cumbre hay que subir unos 200 metros, no tiene pérdida.

- ITINERARIO 4: Ciñera - Villar del Puerto.
Distancia: 7 km.
Duración: 4 horas.
Dificultad: Baja.
Calidad del Paisaje: Buena.
Localidades: Ciñera, Villar del Puerto, La Vid.
Lugares de Interés: Ciñera, pueblo típicamente minero, una garganta caliza y un hayedo.
Aspectos destacables: El impacto visual del paisaje causado por las escombreras y minas.
Descripción: Partimos de Ciñera por la pista que sube paralela al Arroyo del Villar en medio de un paisaje desolador plagado de escombreras. Seguimos el curso del arroyo hasta adentrarnos por una gran garganta de roza caliza. Cruzamos la garganta y seguimos por la senda que sube directamente al pueblo de Villar del Puerto. Desde aquí tomamos la carretera que desciende directamente a La Vid.

- ITINERARIO 5: Nocedo - Los Barrios.
Distancia: 7 km.
Duración: 3 horas.
Dificultad: Baja.
Calidad del Paisaje: Buena.
Localidades: Nocedo de Gordón, Los Barrios.
Lugares de Interés: Ermita Nuestra Señora del Buen Suceso, Castillo de Los Barrios.
Aspectos destacables: Reconocimiento de la vegetación ribereña del Bernesga.
Descripción: Partimos de la Ermita Nuestra Señora del Buen Suceso hacia Nocedo. Tomamos un camino que sale por la derecha del pueblo cruzando los cultivos hasta meterse de lleno en el margen izquierdo del río Bernesga donde es abundante la vegetación ribereña. Dejamos a nuestra derecha el puente que cruza el río y continuamos por una senda que se adentra de lleno en las comunidades ribereñas, cruza varias fincas y llega a un monte de encinas. Bordeamos el monte y ascendemos lentamente por la ladera de la montaña hasta alcanzar la vista a las casas de Los Barrios. Pronto veremos en lo alto de un cerro las ruinas de lo que un día fue el Castillo de Los Barrios.

domingo, 1 de octubre de 1995

Ruta del Hayedo de Geras.

Entre Geras de Gordón y Cabornera se extiende un largo valle en sentido oeste-este que deja expuesta al norte una importante ladera sobre la que se asienta íntegramente un hayedo que permanece en perfectas condiciones y apenas se nota la alteración humana. Se trata de un hayedo acidófilo, puesto que se desarrolla sobre sustratos de naturaleza silícea.

Esta ruta no puede faltar en el diseño de los Itinerarios Didácticos por la Comarca de Gordón que este año estamos preparando para ser subvencionado por la Junta de Castilla y León. Mi amigo Alberto y yo nos disponemos a trazar la ruta entre el Alto de Aralla y Geras de Gordón, optando por pasar noche en el refugio de ICONA situado en un collado cerca del nacimiento del arroyo Palanco.

Los dos somos buenos conocedores de la zona puesto que hace un par de años estuvimos trampeando por aquí para realizar un estudio entomológico. Además, yo he hecho esta ruta en numerosas ocasiones desde que mi maestro del colegio P.P. Agustinos, el Padre Isunza, me trajera por aquí hace ya varios años durante una de sus excursiones.

Partimos del Puerto de Aralla, a 1.541 m. de altitud. Aralla fue frente bélico durante la Guerra Civil y hasta hace unos pocos años solo estaba habitado por pastores. Hoy existe un pequeño hostal y un monumento en memoria del Capitán Lozano, fusilado durante la Guerra por su lealtad a la República.

A mano izquierda parte una pista que asciende ligeramente hasta un collado y luego gira para adentrarse en lo alto del Valle de Valmeán. La pista llega muy cerca del Collado Pedroso, a los pies del pico del mismo nombre.

En ese punto la pista desaparece transformándose en un pequeño sendero que tras unos pasos se confunde con otras veredas sin saber muy bien cuál de ellas es la que conduce al refugio que andamos buscando. No obstante el refugio se ve allí en medio de un collado, de modo que no hay más que seguir caminando hacia él.

A pesar de haber comenzado a caminar a última hora de la tarde todavía nos ha sobrado tiempo y hemos decidido dar una vuelta por los alrededores del Pico Pedroso para buscar fósiles, muy abundantes por esta zona.

Pero la noche se nos ha echado encima y no nos ha dado tiempo para llegar al refugio, y cuando he sacado la linterna de la mochila he podido comprobar que se ha tirado todo el tiempo encendida dentro de la mochila hasta que se han agotado las baterías. Estamos caminando a oscuras por el medio del monte, ni siquiera ha salido la luna para que nos guíe un poco. Finalmente, casi palpando el suelo con las manos hemos llegado al refugio y lo primero que hemos hecho ha sido meternos dentro y prender lumbre para ver algo.

El interior está sucio y lleno de trastos, y tan pronto como hemos prendido lumbre hemos tenido que salir pitando porque la chimenea está atascada y el interior se ha llenado de humo. Después de tirar varias piedras a la chimenea hemos conseguido desatascarla y ya pudimos ordenar un poco el interior para poder dormir. Al día siguiente atravesamos el hayedo por la Fuente Negra y bajamos hasta El Covio.

Llegados a este punto nos quedan dos opciones: Seguir la senda por el curso del arroyo Palanco a lo largo de un desfiladero hasta Geras, o subir al Collariondo para descender luego a lo largo del curso del arroyo Boyariza. Cualquiera de las dos opciones es válida, aunque la segunda no tiene ni senda ni señalización, pero tampoco tiene pérdida si no nos apartamos del curso de las aguas del arroyo.


viernes, 14 de abril de 1995

Bosque de Hormas (Riaño).

Al norte de Riaño, entre el Nuevo Riaño y la Sierra de Hormas, se extiende por todo el Valle de Hormas un espeso bosque de hayas y robles de altísimo valor ecológico que ha permanecido inalterado por la acción humana y que sirve de refugio a los últimos osos y urogallos cantábricos. El bosque está formado en las cotas más bajas por masas de robles de gran porte bajo cuya cubierta se mezclan acebos, avellanos, arándanos y genistas, y por hayas en las cotas más elevadas.

Visité por primera vez este bosque en septiembre de 1993 acompañado de mi profesor de Botánica Arsenio Terrón, cuando todavía permanecía en el Departamento de Botánica practicando como alumno interno. Arsenio era especialista en Hongos y Líquenes, y colaboré con él en varias labores de investigación entre las que se incluía la detección y posterior inventariado de la especie Letharia vulpina, un liquen escandinavo muy raro cuya presencia en la Península Ibérica estaba siendo muy cuestionada y que recientemente había sido citada en el Macizo del Teleno (por el propio Arsenio) y en la Sierra de Las Batuecas (Salamanca), en ambos casos creciendo sobre roca.

A Arsenio le llegó información de la existencia de un liquen fruticuloso de color amarillo vistoso en el Bosque de Hormas y fuimos a rastrear la zona en su búsqueda. Estuvimos durante dos jornadas enteras buscando sin cesar y examinando a fondo cada roble milenario que encontrábamos a nuestro paso sin hallar rastro de aquel liquen. Sin embargo, cuando estábamos a punto de tirar la toalla encontramos una zona donde había numeroso troncos de robles viejos que estaban muertos pero que todavía se mantenían en pie, esos troncos estaban plagados de Letharia vulpina en su lado con exposición al norte. Fue todo un descubrimiento, hasta entonces no había constancia de la existencia de aquel liquen en la Cordillera Cantábrica.

Realizamos varios inventarios y recorrimos buena parte del Valle de Hormas, lo que me permitió conocer a fondo los secretos que esconde este bosque tan especial, no solo por el liquen escandinavo, sino también por las huellas y rastros que había dejado por allí el Oso Pardo.

En esta ocasión hemos venido mi amigo Alberto y yo con la intención de hacer una acampada por el interior del bosque y seguir los rastros y señales del Oso Pardo con la esperanza de toparnos con alguno de ellos. Estamos en primavera y por estas fechas ya comienzan a salir de sus guaridas en busca de alimento, de modo que si tenemos suerte y nos mantenemos escondidos sin ser detectados podríamos ver alguno de ellos. También buscamos cantaderos de urogallo, como los que he encontrado recientemente en el Pinar de Lillo.

Vamos a iniciar la ruta sin seguir ningún tipo de sendero o camino, lamentablemente el abandono de la práctica ganadera en Riaño como consecuencia de la construcción del pantano ha dado al traste con la valiosísima red de senderos que recorrían estos montes. Llevamos un mapa, brújula, agua, comida y todo el material de acampada.

Dado que no llevamos permiso para entrar (el Parque Regional lo ha declarado Zona de Reserva con acceso restringido) vamos a acceder por la parte alta del bosque desde Vegacerneja para evitar ser detectados por algún guarda y para rastrear zonas lo más inaccesibles posible y tener más posibilidades de hallar rastros o huellas del Oso Pardo.

Hemos salido muy temprano de León y hemos llegado a Vegacerneja a primeras horas de la mañana; el Fura ha quedado aparcado en el pueblo y nos hemos puesto en marcha siguiendo el curso del arroyo Rempín. Un pequeño camino nos lleva hasta la traída de aguas y desde allí hemos comenzado a subir por la ladera atravesando un espeso hayedo hasta llegar a un collado situado a 1.464 m. de altitud, al lado de la Peña de Mura. Desde allí hemos comenzado a caminar siguiendo una pequeña vereda por la Majada de Olloroso hasta que hemos llegado a una zona repleta de piornal que nos ha imposibilitado seguir caminando. Hemos tenido que subir más alto, cerca del Pico Redondo, para evitar tener que cruzar el espeso piornal. Recordamos las palabras de nuestro profesor de Botánica, el catedrático Angel Penas, cuando nos decía que era más difícil caminar por un piornal que por una selva tropical.


Después de parar a comer hemos seguido caminando hasta que localizamos un collado que parecía reunir las condiciones perfectas para montar allí el campamento. Se trata de la Collada Lechugal, situada a 1.572 m. de altitud. El lugar es privilegiado, suelo llano para montar la tienda, un arroyo cercano, piedras y leña suficiente para calentarnos esta noche con una fogata... y con una vista espectacular del Valle de Riaño, a pesar de estar inundado por el maldito pantano.

La primera jornada ha transcurrido sin que hayamos localizado ninguna señal evidente de la presencia del Oso Pardo, no hemos encontrado más que huellas de jabalíes, corzos y ciervos. Unas marcas en un tronco de un roble nos ha hecho sospechar, parecían hechas con unas zarpas, pero no podemos asegurarlo. Mañana vamos a adentrarnos de lleno en el bosque y esperamos tener más suerte.

Hemos cenado una sopita caliente a la luz de una cálida fogata que hemos preparado cuidadosamente en el interior de unas rocas y nos hemos bebido la botella entera de la limonada que nos habíamos traído de casa. Entre el calor de la lumbre y del alcohol charlamos hasta altas horas de la noche antes de meternos en la tienda a dormir. Pero no hemos contado con las bajísimas temperaturas que todavía imperan en esta época del año y con los sacos veraniegos que hemos traído vamos a pasar mucho frío.

En efecto, el agua de la cantimplora se ha congelado, hace un frío de espanto, nos hemos puesto toda la ropa posible, incluso las fundas de los sacos para cubrir las cabezas. Apenas hemos pegado ojo con este frío. Por la mañana temprano hemos tenido que prender otra hoguera para calentarnos antes de ponernos de nuevo en marcha.

Descendemos ya hacia el interior del Valle de Hormas metiéndonos de lleno en el interior del bosque. Rastreamos varias zonas sin hallar señal alguna; un corzo nos ha delatado y ha comenzado a ladrar berridos que se oían a lo largo y ancho del valle, de modo que cualquier oso que pudiera merodear por la zona ya sabe que alguien está pasando por allí. Revolcaderos de jabalí, huellas de corzos, cagadas de zorros, de garduñas, de ciervos... Una huella nos ha generado dudas, pero nada más, ni siquiera hemos encontrado cantaderos de urogallo, y eso que hemos rastreado una zona donde abundaban los acebos.


Al final hemos llegado a El Berzal, la zona donde antaño estuvo el pueblo de Escaro. Pero en vez de continuar nuestro regreso a Vegacerneja por carretera hemos seguido caminando por el monte hasta el Colladiello, donde una pista nos ha conducido directos al pueblo.

sábado, 25 de marzo de 1995

Ascensión al Pico del Lago (2.009 m.).

Entre el Puerto de San Isidro y el Macizo de Mampodre existe un pequeño valle que encierra el único pinar autóctono de la Cordillera Cantábrica: El Pinar de Lillo. Está delimitado por el sur por la Loma de los Pinares de Lillo, una línea de cumbres que culmina en su punto más alto en el Pico del Lago (2.009 m.), y por el norte con el Puerto de Las Señales.

A simple vista nadie podría asegurar que el Pinar de Lillo es realmente un pinar autóctono, de hecho esta consideración ha sido cuestionada por muchos investigadores. Sin embargo el pinar esconde una flora riquísima con especies de incalculable valor científico que no están presentes en los pinares de repoblación. Este hecho me ha llevado a proponer al Departamento de Ecología de la Facultad de Biológicas la elaboración de un estudio comparado del Pinar de Lillo con un pinar de repoblación para intentar sacar conclusiones que despejen cualquier duda al respecto.

El estudio en cuestión requiere de una estimación de la densidad de la población de Pinus sylvestris en el Pinar de Lillo, un estudio de la biometría del arbolado, un estudio estadístico de la distribución espacial del arbolado con análisis de correlación y de varianza, y un inventariado de la vegetación, para lo cual hay que programar numerosas salidas de campo para visitar el pinar objeto de estudio.

Entre tantas salidas habrá tiempo para realizar la ascensión al Pico del Lago, el punto más alto del valle desde donde se puede obtener la mejor visión posible de todo el pinar en su conjunto. Y esta ascensión ha surgido hoy, de una manera totalmente improvisada.

Me han acompañado Marta y Carolina; Carolina forma parte del equipo de investigación y Marta es mi pareja, que hoy ha decidido acompañarnos para echar una mano. Hemos venido al pinar para realizar varios transectos y hemos acabado a la parte más alta de la masa arbórea, donde empiezan a desaparecer lo pinos por efecto de la altitud. Hemos visto la cumbre del Pico del Lago tan cerca que hemos decidido subir a pesar del frío y del cansancio.

Animados por las vistas que puede ofrecer el pico teniendo en cuenta su posición tan privilegiada delante del mismísimo Macizo de Mampodre, nos ponemos en marcha sin parar de mirar el reloj porque nos quedan muy pocas horas de luz. Aprovechamos los pocos neveros que quedan en la cumbre para subir más rápido, a pesar de que Marta no lleva un calzado apropiado para la nieve. Ella es más reacia a subir, está muy cansada y solo desea que regresemos pronto ante el temor de que se nos haga de noche.

Pero ella sabe lo aventurado que soy y que cuando tengo tan cerca una cumbre de más de 2.000 metros de altitud nada ni nadie puede evitar que llegue hasta ella. De modo que ha sido "arrastrada" por mi afán aventurero y finalmente ha llegado con nosotros, eso sí, protestando por cada piedra con la que se tropezaba.

Efectivamente la cumbre ofrece vistas impresionantes, no solo del cercano Macizo de Mampodre, sino también de Peña Ten, de los Picos de Europa, del Yordas, del Espiguete... Asturias está cubierta bajo las nubes, pero nosotros estamos más arriba.

De los Picos de Europa se ven los dos Macizos, el Occidental y el Central: Puedo distinguir las dos Peñas Santas, Torre Cerredo, El Llambrión, La Torre de Friero...

Solo nos queda una hora de luz para regresar a tiempo a la base del pinar donde tenemos aparcado el Fura. Marta está muy cansada y tiene los pies calados por la nieve, está muerta de frío. Aprovechando el cortafuegos que discurre a lo largo de la Loma de los Pinares de Lillo decido que ese será el camino más rápido para regresar.

Cualquier contratiempo durante el descenso hubiera tenido fatales consecuencias, porque llegamos justo a tiempo para ver dónde habíamos dejado el coche. Marta se echó en la parte de atrás del coche y se quedó dormida durante todo el viaje de regreso a León.

martes, 29 de noviembre de 1994

Entre el Torío y el Curueño: Travesías por la Montaña Leonesa.

Hoy hemos depositado en los registros de la Junta de Castilla y León la memoria técnica de los itinerarios didácticos que hemos diseñado para que formen parte del programa de Educación Ambiental que la Junta de Castilla y León pretende implantar y desarrollar en toda la comunidad autónoma. Nuestro proyecto fue uno de los seleccionados y nos han concedido 200.000 pesetas de subvención para que lo lleváramos a cabo.

"En un medio cada vez más sometido a las agresiones del hombre se hace del todo necesaria una Educación Ambiental eficiente que sepa conjugar los valores tradicionales con las nuevas necesidades y el respeto a la naturaleza. Nuestro objetivo es que el presente trabajo colabore en esta tarea ilustrativa, para lo cual hemos escogido un entorno en el que todavía es posible observar un cierto diálogo entre el hombre y la naturaleza. Es tarea de todos que la balanza Hombre - Medio Ambiente se equilibre en el presente para que en un futuro esa mejor comunicación revierta en favor de todos los seres vivos".

Con este prólogo hemos introducido el presente trabajo, basado en el diseño de cinco itinerarios didácticos con los que pretendemos detectar los diferentes problemas medioambientales y buscar soluciones para que podamos mejorar nuestro entorno más cercano. ¿Cuáles son los problemas ambientales con los que nos podemos encontrar a lo largo de estos itinerarios?

- Los incendios forestales.
- Las basuras incontroladas.
- Los vertederos de escombros.
- Los residuos del petróleo.
- El abandono de las explotaciones mineras.
- La sobre-explotación de los bosques.
- Las repoblaciones masivas con especies foráneas.
- El furtivismo.
- La sobre-explotación de los terrenos con fines agrícolas.
- El sobrepastoreo.

Intentaremos demostrar cómo funcionan los ecosistemas y sensibilizar acerca de cómo alteran estos problemas el funcionamiento del Medio Ambiente, desarrollar un sentido de la responsabilidad y tomar conciencia para evitar que esto siga sucediendo. Hay problemas ecológicos que se escapan de nuestras manos y que necesitan de una mayor colaboración de toda la sociedad en conjunto, por ello es fundamental que mantengamos siempre una actitud constructiva hacia el respeto al Medio Ambiente y promocionarlo lo máximo posible dentro de nuestro círculo social.

Los itinerarios que hemos desarrollado son:

- ITINERARIO 1: Aviados - Valdorria.
Distancia: 8 km.
Desnivel: 380 m.
Duración: 4 horas.
Dificultad: Moderada.
Calidad del Paisaje: Muy buena.
Localidades: Aviados, Correcillas y Valdorria.
Lugares de Interés: El casco rural de Correcillas y la Ermita de San Froilán.
Descripción: Partimos del pueblo de Aviados, a 3 km. de La Vecilla, con dirección oeste por un camino que conduce a las minas y que asciende poco a poco a través de un rebollar hasta una loma desde donde asoma el Pico Correcillas. Pasamos por varias escombreras de las minas y llegamos a un collado desde donde bajamos al pueblo de Correcillas. Salimos del pueblo en dirección este y subimos hasta un collado que nos abre hacia la nueva vertiente. Desde allí parte un sendero que gira hacia la izquierda y atraviesa unas peñas desde donde ya se distingue Valdorria y la Peña de San Froilán con la ermita encañonada en la roca.

- ITINERARIO 2: La Mata de la Bérbula - Nocedo de Curueño.
Distancia: 4 km.
Desnivel: 100 m.
Duración: 2 horas.
Dificultad: Baja.
Calidad del Paisaje: Buena.
Localidades: La Mata de la Bérbula, Valdepiélago, Montuerto y Nocedo de Curueño.
Lugares de Interés: Puente Medieval de Valdepiélago, La Cascada de Nocedo y las ruinas de la fortaleza de Montuerto.
Descripción: Partimos del pueblo de La Mata de la Bérbula, situado a un kilómetro al norte de La Vecilla. Bajamos por la carretera al pueblo vecino, Valdepiélago, que recorremos hasta cruzar el río Curueño por el puente medieval hasta dar con un camino rural que conduce hasta Montuerto. Desde Montuerto salimos por la carretera para visitar la impresionante Cascada de Nocedo, que vierte las aguas que nacen de la Peña de Valdorria. Una vez visitada la cascada regresamos a Montuerto y continuamos por el camino rural hacia Nocedo de Curueño, pero antes podemos subir por una senda que parte por la izquierda hacia los restos de una antigua fortaleza medieval.

- ITINERARIO 3: Ruta de Las Tolibias.
Distancia: 9 km.
Desnivel: 250 m.
Duración: 5 horas.
Dificultad: Moderada.
Calidad del Paisaje: Muy buena.
Localidades: Tolibia de Abajo, Tolibia de Arriba, Arintero y La Braña.
Lugares de Interés: Puente romano sobre el Río Curueño, Trasvase Curueño-Porma.
Descripción: Partimos del pueblo de Tolibia de Abajo con dirección a Tolibia de Arriba por un sendero que asciende paralelo a la carretera. Al entrar en Tolibia de Arriba llegamos a una plazoleta con una fuente y tomamos el camino que sale por la derecha y que nos conduce al cementerio. El camino sale del pueblo y sube zigzagueando hasta un collado desde donde se divisa el Macizo de la Forqueta. Después de bajar el collado el camino bordea un pinar de repoblación y llega al pueblo de Arintero. Desde Arintero bajamos por la carretera hacia La Braña y continuamos hasta llegar al cruce con la carretera de las Hoces de Nocedo, pudiendo cruzar el Río Curueño por un espléndido puente romano muy bien conservado siguiendo los restos de una antigua calzada romana.

- ITINERARIO 4: Valverdín - Alto de Las Campas.
Distancia: 7 km.
Desnivel: 220 m.
Duración: 4 horas.
Dificultad: Baja.
Calidad del Paisaje: Buena.
Localidades: Valverdín, Almuzara y Cármenes.
Lugares de Interés: El casco rural de Cármenes.
Descripción: Partimos del pueblo de Valverdín, en la Cuenca Alta del Río Torío. Desde el pueblo sale un camino vecinal que lo comunica directamente con Almuzara. Desde Almuzara continuamos por carretera hasta Cármenes. Recorremos el pueblo y salimos de él por la carretera de la izquierda; poco después se mete un camino por la derecha que discurre paralelo a la carretera hasta llegar al Alto de Las Campas pasando antes por numerosas canteras abandonadas.

- ITINERARIO 5: Matallana - Felmín.
Distancia: 8 km.
Desnivel: 80 m.
Duración: 2 horas.
Dificultad: Baja.
Calidad del Paisaje: Excelente.
Localidades: Matallana, Vegacervera y Felmín.
Lugares de Interés: El Puente Medieval de Vegacervera, las Hoces de Vegacervera y las Cuevas y el Mirador de Valporquero.
Descripción: Se trata de un recorrido que discurre por la carretera de Cármenes, partiendo de Matallana y pasando por Serrilla, Vegacervera y Felmín. Entre Vegacervera y Felmín recorremos las impresionantes Hoces de Vegacervera, y desde Felmín podemos subir a Valporquero para visitar sus famosas cuevas y disfrutar de las panorámicas que ofrece su mirador.

Con estos itinerarios como referencia hemos hecho un estudio detallado de la fauna, la flora, los ecosistemas y la geomorfología de la zona; hemos analizado su población y poblamiento, su economía, su cultura y sus tradiciones; hemos señalado las prácticas que conducen al deterioro del Medio Ambiente analizando el estado de los ríos y de los montes; y proponemos posibilidades que compatibilicen el desarrollo económico de la zona con la protección del Medio Ambiente.