domingo, 1 de julio de 2001

2ª Ascensión a la Torre de La Palanca (2.614 m.)

La Torre de La Palanca (2.614 m.) es una de las cumbres más elevadas de los Picos de Europa, ascensión obligada si se pernocta en el refugio de Collado Jermoso (2.042 m.). Ofrece impresionantes vistas de todo el Macizo Central, del Naranjo de Bulnes, del Macizo Occidental y del mar Cantábrico. Su ascensión no entraña ninguna dificultad salvo alguna trepada expuesta tras la Torre del Peñalba.


Sábado, 30 de junio de 2001. He organizado para el grupo de amigos de Carolina una ascensión a la Torre de La Palanca (2.614 m.) con noche en Collado Jermoso. A pesar de haber estado ya en muchas ocasiones en Collado Jermoso, tan solo será la segunda vez que subo a la cumbre de La Palanca nueve años después de haberla coronado por primera vez. Quizás allí decidamos subir el Llambrión, pero en principio prefiero ir por lo seguro y ya conocido.

Partimos de León repartidos en dos coches, pero justo a la salida de la ciudad los que iban detrás de mi no se percataron de que tuve que frenar en un semáforo y golpearon su conche contra el mío. A mi Citroën Xsara no le pasó nada, pero al coche de ellos se le rompió el radiador.

Con en susto todavía en el cuerpo la mayor parte de ellos decidieron suspender la ruta; yo me ofrecí para llevar a los que entraran en mi coche pero al final sólo Julio y Laura se apuntaron. Carol y el resto optaron por quedarse el fin de semana en León. Laura es prima de Fernando, el novio de Carolina, y a Julio no le conocía, así que aprovechamos el viaje para charlar largo y tendido para conocernos mejor. Laura estuvo en la aventura del Cares y también había venido a la Cueva del Agua y a Pambuches, y Julio es aficionado a la escalada, recientemente había conocido al grupo de Carolina y se había apuntado a esta ascensión.

Cuando llegamos al Puerto de Pandetrave dejamos el coche, agarramos las mochilas y nos pusimos a caminar por la pista hasta el Caben de Remoña. Parece que el tiempo va a ser bueno, aunque se ven algunas nubes bajas.


Hoy estreno nueva cámara digital, una Minolta Dimage 2330. Tiene más resolución que la anterior y las fotos por fin pueden verse en el ordenador con bastante más nitidez. 


Hace tiempo que dejé de subir la Canal de Pedabejo por el pedrero; se sube mucho mejor por el sedo. Un inmenso mar de nubes cubre todo el valle del Liébana y parte de Valdeón, pero pronto nos plantamos en el Collado Remoña dejando atrás la niebla y allí les enseñé a Julio y Laura las vistas del Llambrión, Collado Jermoso y la Vega de Liordes.

La niebla intenta subir por la Canal de Pedabejo pero no logra sobrepasar del Collado Remoña.

Abajo nos espera la inmensa pradería de la Vega de Liordes, la mayor vega de los Picos de Europa.


Aprovechamos el paso por la Vega de Liordes para descansar y comer un poco. Hacia abajo por la Canal de Asotín asoman las nubes desde el Valle de Valdeón.
Al llegar a Las Colladinas nos encontramos con los omnipresentes rebecos. Siempre que he pasado por aquí me los he encontrado, y en esta ocasión los veo algo más confiados que otras veces, ocasión que aprovecho para ver si logro una buena instantánea mientras Julio y Laura continuan subiendo.

Al llegar a lo más alto de Las Colladinas nos hacemos una foto con la Torre de Friero al fondo.

Llegamos al refugio de Collado Jermoso a eso de las seis de la tarde. Después de asearnos en la fuente con las gélidas aguas que vienen del nevero del Llambrión, dejamos las mochilas en el refugio y nos fuimos a recorrer las inmediaciones del Collado Jermoso. El mar de nubes es impresionante de modo que nos sentamos tranquilamente en lo alto de la Torre Jermosa a contemplar el panorama.

Justo en frente tenemos la mejor vista posible de Torre Santa. Es una ocasión única para fotografiar la puesta de sol detrás de su impresionante mole y con ese manto blanco a los pies...


A pesar de tener el refugio al lado la temperatura es tan agradable que decidimos tirar los sacos al suelo y hacer vivac durante toda la noche. Después de cenar nos tumbamos a contemplar las estrellas, se veían con tanta nitidez que no perdimos detalle a lo largo de la Vía Láctea. Mientras Julio y Laura se daban sus primeros arrumacos, yo intentaba recordar las veces que he subido a Collado Jermoso y las noches que pasé aquí con Alberto, Tato, con Laura y Carlos de Vega, con Carolina y Carmen, con Marta...

A la mañana siguiente, con los primeros rayos de sol sobre las naranjas paredes del Llambrión, desayunamos y nos preparamos para la ascensión.

Hacia abajo han desaparecido las nubes que ayer cubrían todo el Valle de Valdeón y se puede contemplar el macizo de la Bermeja con la Canal de Pambuches entera.

Alcanzamos la cumbre de La Palanca después de una hora de ascensión desde Collado Jermoso. Julio nos demostró su gran habilidad en la escalada trepando por la Torre del Peñalba. Ya desde la cima, nos pusimos a identificar los Picos y lancé las panorámicas con mi recién estrenada cámara digital.


El Cantábrico está cubierto de nubes, pero se ven todos los picos sin excepción: El Naranjo, los Cuetos Albos, el Neverón de Urriellu, Peña Vieja, Tesorero...

La Torre de Friero no parece tan impresinante desde aquí, claro que sobrepasamos en unos doscientos metros su cota más alta. No obstante nos permite ver con todo detalle su impresionante corredor norte de arriba a abajo.


Y hacia el norte mi próximo objetivo, la montaña más deseada, la cumbre de los Picos, Torre Cerredo...



sábado, 12 de mayo de 2001

Alta Travesía del Cares (Cuesta Duja).

Cuesta Duja es una pradera de alta montaña literalmente "colgada" en la vertiente del Macizo Central de los Picos de Europa que cae directamente sobre la Garganta del Río Cares. Forma parte del que probablemente sea el mayor desnivel de la Península Ibérica (unos 2.300 m. entre Torre Cerredo y en Río Cares en apenas 2 kilómetros). Su extrema situación la convierte en prácticamente inaccesible, pero los cainejos la han aprobechado desde antaño para alimentar a parte de su ganado. Lo que es increíble es conocer el lugar por donde lograban subirlo...



Lo que comenzó siendo un simple paseo por la Senda del Cares acabó convirtiéndose en una de las mejores aventuras que he vivido en los Picos de Europa. Dos semanas después de llevar al grupo de amigos de Carolina y Raúl al Collado Pambuches hemos organizado otra excursión, esta vez con nuevas incorporaciones, para recorrer los rincones más espectaculares de la Garganta del Cares.

Casi todos conocen la Ruta del Cares, unos la han hecho entera, otros conocen solo la parte de León hasta el Puente Bolín, otros conocen la parte asturiana, y alguno ni siquiera la había hecho hasta hoy. 

Les he llevado hasta la zona de Culiembro enseñándoles las diferentes canales que suben a los dos macizos, Dobresengros, Trea, Ría, Piedra Bellida... En Culiembro decidí bajarles al Río Cares para que cruzaran el río.


Subimos por los Pandos de Culiembro hasta el Horcado Turonero, al inicio de la Canal de Piedra Bellida, un buen lugar para comer disfrutando de unas vistas espectaculares. 


Mientras nos comíamos el bocata saqué el mapa y pensé: "¿Qué tal si les propongo una aventura?". Entonces les planteé dos opciones, la primera: Regresar por donde habíamos venido. La segunda: Cruzar a la vecina Canal de Ría, buscar la forma de llegar a Cuesta Duja y desde allí, bajar al Cares por donde pudiéramos. Esta claro que la primera opción es la más segura, la más asequible y la más razonable. Sin embargo la segunda opción, la más arriesgada, la más inconsciente y la más atrevida es la que les resultó a casi todos mucho más interesante. 

Hasta Cuesta Duja yo se que no hay problemas porque por el mapa se ve claramente que un sendero cruza la Canal de Ría y llega a Cuesta Duja, ¿pero después? No tengo ni idea de cómo bajar desde allí al Cares, aunque se que tiene que haber alguna forma porque he oído a los cainejos hablar un montón de veces de Cuesta Duja como uno de los mejores lugares para llevar a las cabras. Sospecho que tiene que haber algún paso para llegar a la vecina Canal de Dobresengros, pero nunca he estado por allí y no se lo que nos vamos a encontrar. 


Impresionante la Canal de Ría, preciosa, nunca había pasado por ella, solo la había visto desde el vecino Macizo del Cornión, desde la Vega de Ario... Pero es guapísima, me entran ganas de subirla hasta arriba pero es larguísima, llega directamente a los Picos de Dobresengros, al Jou de los Cabrones, pero no hay paso posible salvo cruzar a la vecina Canal del Agua, y creo que es bastante difícil. 


Pasamos por rincones verdaderamente bonitos, con vistas impresionantes, parece que estamos volando sobre el Cares, es espectacular.


Este es el Monte Cuebre, un pequeño halledo que tenemos que cruzar antes de iniciar la ascensión a la Horcadina del Cuebre por unas rampas verdaderamente empinadas. 


Llegados a este punto me doy cuenta de que hay gente que no se trajo cantimplora y el agua comienza a ser un bien escaso. Juntamos las cantimploras disponibles y hacemos balance del agua que nos queda. Decido que es necesario imponer un régimen de racionamiento de agua porque no sabemos cuánto tiempo nos quedará hasta encontrar algún arroyo. Patxi se encargará de controlar el agua y de que cada uno beba solo su parte asignada. 


Se está haciendo tarde, nos estamos quedando sin agua y, por si fuera poco, el tiempo está empeorando. No me quiero ni imaginar qué sería de nosotros si se pone a llover o a tronar estando "perdidos" entre Cuesta Duja y Dobresengros. Alguna chica está empezando a ponerse nerviosa ante la situación y pronto será víctima del pánico si no intervengo con decisión: "¡Tranquilos! Todo está bajo control, no os preocupéis que todo va a salir bien". 


En Cuesta Duja la situación se tranquilizó y nos pusimos a buscar agua como locos. Mientras tanto yo miraba el mapa y buscaba la forma de salir de Cuesta Duja y cruzar a la vecina Dobresengros. "Si llegamos a Dobresengros estamos salvados" les dije a Patxi y a Raúl. "Desde allí arriba podemos buscar un paso hacia la Canal de Cámara y quizás encontremos la forma de llegar a Dobresengros".   


Pero el problema es que son ya más de las siete de la tarde y tan solo nos quedan un par de horas escasas de luz, no hay tiempo para seguir subiendo, hay que bajar ya. 

El tiempo nos da una tregua y se abren  algunos claros que nos facilitan buscar un sedo que baje hacia el Cares directamente desde Cuesta Duja. "Tiene que haberlo" pensaba yo, pero en cuanto llegamos a la parte baja nos sorprende un impresionante cortado. 

Me lo temía, ya me lo habían dicho los cainejos, que Cuesta Duja se precipita hacia el Cares por un cortado.


Pero entonces encontré un sedo, estaba muy poco marcado y discurría por una cresta muy expuesta al vacío, pero no había otra forma de salir de allí. "Tiene que ser por ahí" les dije. 


Comenzamos entonces a descender por el sedo...


Pero llegamos a un punto sin salida: Todo son cortados por un lado y por otro. "Creo que en algún lugar de la bajada nos hemos metido por un camino equivocado" les dije a Patxi y a Raúl. "Pero se está haciendo demasiado tarde y se nos va a caer la noche encima". "Será mejor que busquemos algún lugar donde refugiarnos por si tenemos que quedarnos". Una cueva del lugar podría ser un buen sitio si se diera el caso. "¡Pero no tenemos agua!". "¿Cómo vamos a pasar la noche entera sin agua?". "A mí me preocupa más el frío que el agua", les dije yo...

Las chicas vieron nuestro semblante de preocupación y entró de nuevo el pánico entre el grupo. "Escucharme bien, ésta es la situación: Estamos perdidos. Lo primero que tenemos que hacer es mantener la calma y lo segundo buscar un lugar donde refugiarnos por si se nos cae la noche encima. Dentro de una hora escasa ya no podremos seguir caminando por aquí. Vosotros buscar un lugar seguro y confortable donde podamos pasar la noche y mientras, Patxi, Raúl y yo buscaremos agua por los alrededores". Una chica se echó a llorar, estaba aterrorizada. Me acerqué a ella para tranquilizarla: "No te preocupes, no va a pasar nada, vamos a estar todos bien". Tenía que hacer todo lo posible para que no contagiara el pánico al resto del grupo. 


Fernando se quedó con el resto del grupo para calmar los ánimos mientras Patxi, Raúl y yo nos pusimos a buscar a la desesperada una salida rápida del lugar. Entonces encontramos un canalillo muy expuesto y empinado por el que quizás pudiéramos pasar. "¿Vosotros creéis que las chicas podrán pasar por aquí?" les pregunté. "Es posible". En cualquier caso, o las pasamos por aquí como sea o nos quedamos todos arriba.

Estaba oscureciendo, pero algo me decía que una vez superado ese paso llegaríamos a Dobresengros y estaríamos salvados. "Si pasamos entraremos en la Canal de Cámara, y desde esta canal pasaremos sin problemas a Dobresengros, hay que intentarlo, no perdamos más tiempo". Entonces subimos arriba y se lo dijimos al resto. Todos accedieron a intentarlo. Patxi bajó el primero y desde allí fue ayudando al resto a que bajaran. Yo me quedé el último para tranquilizar el ambiente entre las más asustadas y para ayudarlas a pisar donde debían.

Al final logramos que todos pasaran y descendimos por un pando empinado hasta unas rocas. Estaba ya muy oscuro pero en cuanto cruzamos por aquellas rocas comenzamos a escuchar los sonidos de las aguas torrenciales. "¡Estamos salvados!". "¡Es el arroyo de Dobresengros!".

Por fin pudimos beber agua y llenar las cantimploras para el resto del camino, aunque tendríamos que caminar con mucho cuidado por la Senda del Cares. "¡No hay tiempo que perder, tenemos que caminar rápido para llegar a Caín antes de que oscurezca del todo!"... Ninguno llevábamos linterna. 

Llegamos a Caín sanos y salvos a las diez y media de la noche y por fin pudimos respirar tranquilos. "¡Hemos llegado por los pelos!". Hemos tenido mucha suerte porque teníamos todas las papeletas para habernos quedado perdidos allí arriba. Hemos encontrado el único lugar posible por donde bajar y eso nos ha salvado. 

Para todos de los que han vivido esta aventura, estoy seguro que la recordarán para siempre. 

sábado, 28 de abril de 2001

Collado Pambuches.

La Canal de Pambuches alcanza directamente la Horcada y el Collado del mismo nombre en la vertiente de Valdeón del Macizo Occidental de los Picos de Europa. Es la vía normal de ascensión a las Torres de Arestas, a la Torre Ciega, Torre Parda y a la vecina Torre Bermeja.  


Ese era nuestro objetivo para hoy, la ascensión a la Torre Bermeja. Repetimos aventura con el grupo de amigos de Carolina y Raúl, los mismos a los que llevé la semana pasada a la Cueva del Agua de la Canal de Capozo. Esta vez les he propuesto alcanzar la cumbre de la Torre Bermeja, pero me da la impresión de que el tiempo nos va a jugar una mala pasada. 


Iniciamos la ascensión a primera hora de la mañana subiendo directamente por El Pombero hasta Pantivalles. Hasta ahora el tiempo es soleado aunque poco a poco se van formando nubes que no me dan buenas sensaciones.


Llegando al Monte Piergua hicimos una primera parada de descanso para retomar fuerzas y llenar las cantimploras con la fresquísima agua de la fuente.  


Entramos de lleno en la Canal de Pambuches y nos la encontramos llena de nieve. Algunos pasos se complican porque la nieve está bastante blanda y alguno de nosotros se coló por agujeros hasta la cintura. El tiempo está empeorando. 


Ya en la parte alta de la canal llegamos al Collado Pambuches, situado a 1.895 m. de altitud, casi mil metros de desnivel desde Posada. Desde aquí se puede ver la inconfundible silueta de Torre Cerredo en el Macizo Central, la más alta de los Picos. 


En vistas de que el tiempo empeora a cada paso que damos los ánimos para seguir subiendo se van desvaneciendo y decidimos abortar la ascensión a la Torre Bermeja, además, la niebla está entrando por la Canal de Bufón y ninguno de nosotros vamos bien equipados para una ascensión con nieve, unos crampones y el piolet se hacen imprescindibles para acomenter las difíciles rampas de la Canal del Bufón. 

De todas formas lo hemos pasado muy bien en el entorno del Collado Pambuches, hemos comido los bocatas, nos hemos asomado a los cortados de los Picos de Pambuches y nos hemos hecho unas cuantas fotos con mi nueva cámara difigital. 

domingo, 22 de abril de 2001

Cueva del Agua (Canal de Capozo).

En la vertiente del Monte Corona que asciende hacia el Macizo Occidental de los Picos de Europa discurre un sendero que conduce a la Vega Huerta a través de la Canal de Capozo. Vega Huerta sirve de base para las ascensiones a Torre Santa, la cumbre más elevada del Macizo Occidental.

La ruta de ascensión a Vega Huerta por la Canal de Capozo ofrece un montón de atractivos, como el atravesar los bosques del Monte Corona, contemplar el nacimiento del Arroyo de La Farfada directamente desde las entrañas del murallón rocoso, contemplar desde lo alto la frondosidad del bosque de Corona, adentrarse hacia lo profundo de la angosta Canal de Capozo a los pies de las paredes del Cueto Agudos, ascender por los pastos de la Pedriza Carbanal y descubrir la colosal estampa de la cara sur de Torre Santa a medida que nos vamos acercando a Vega Huerta.

Mi amiga Carolina me sugirió hace unos días que organizara una ruta interesante para llevar de guía a sus amigos de León por los Picos de Europa. Tenía que ser una ruta para hacer en una única jornada, que tuviera cosas interesantes para ver, que partiera del Valle de Valdeón, y que no fuera la archiconocida Ruta del Cares. Pensé entonces en la Cueva del Agua de la Canal de Capozo, un lugar que descubrí hace unos años y que seguro a ellos les va a gustar.

En cuanto Carolina me presentó a sus siete acompañantes (su hermano Raúl, Patxi, Fernando, Laura...) supe que todos ellos estaban dispestos a vivir una gran aventura por los Picos de Europa, porque a pesar del frío y del mal tiempo que nos acompaña ninguno de ellos puso el más mínimo reparo a iniciar la ruta por muy dura que fuese.

Partimos del Mirador del Tombo en Cordiñanes siguiendo la senda de La Farfada. De vez en cuando nos caen del cielo unas gotillas de agua pero no parece que el tiempo vaya a empeorar demasiado. Todos están muy animados y en cuanto entramos en el Bosque de Corona nos hicimos esta foto con mi nueva cámara digital.

En pleno mes de abril La Farfada tiene que estar soltando mucha agua, aunque realmente es mayo el mejor mes para ver la gran cascada que nace directamente de la roca fruto del deshielo. Aun así cruzar el maltrecho puentecillo que cruza el torrente no es tarea fácil.

Por esta zona son frecuentes los aludes de nieve que caen de la parte alta del macizo, algunos de ellos caen con tanta fuerza que arrasan con todo a su paso llevándose por delante rocas y arrancando árboles del suelo. Estos árboles obstaculizan el paso de la senda hacia la entrada de la Canal de Capozo.

Una vez alzanzada la Canal de Capozo y superado el sedo que la da acceso comienza la ascensión más dura de ruta, más complicada cuando se hace con el suelo mojado con es nuestro caso. Eso sí, comenzamos a disfrutar de las grandes panorámicas del Monte Corona.

A medida que ganamos altitud aumenta la sensación de frío y aumentan las ganas de llegar a la cueva que se hace de rogar, sobre todo en los tramos finales cuando crees haberla encontrado y resulta estar todavía más arriba. Está comenzando a llover y no hay mejor lugar para resguardarse que la cueva.

Algunas de las chicas comienzan a agotarse y poco a poco se van quedando atrás. Raúl es el más activo del grupo y anima al resto de la gente a seguir adelante, pero los ánimos se van agotando a medida que ven que no acabamos por alcanzar el objetivo.

Pero por fin alzanzamos la cueva y no les quedó más remedio que afrontar los últimos esfuerzos para reunirse con nosotros. En el interior de la cueva hace mucho frío, no se ve nada, todo está oscuro y mojado. Con el tiempo justo para regresar sacamos de las mochilas los bocadillos y reponemos fuerzas para el largo descenso.

domingo, 15 de abril de 2001

Puerto de La Fonfría (1.640 m.).

El último pueblo de León camino de Asturias por el Puerto de Tarna es La Uña, perteneciente al municipio de Acebedo y situado a unos 1.200 m. de altitud. Desde aquí parte un itinerario muy interesante que conduce al Valle de Sajambre por la Collada de Valdemagán. Justo antes de esta collada una pista conduce al Puerto de La Fonfría, desde donde puede contemplarse una gran panorámica de Asturias con la Peña Ten al lado y los Picos de Europa al fondo.

Hoy estreno mi nueva cámara fotográfica, una de las primeras cámaras digitales que han salido al mercado, una Samsung Digimax, con tarjeta de memoria compact-flash. No hay más que conectar la cámara al ordenador y ya puedo ver las fotografías. Se acabaron los carretes, los revelados, las largas esperas para comprobar los resultados, los gastos... El mundo de la fotografía está cambiando hacia la nueva era digital, y prueba de ello son estas fotografías. La calidad no es muy buena que digamos, espero que con el tiempo logren fabriquen cámaras con mejor resolución, pero no hay nada como ir al campo con una cámara digital y hacer todas las fotos que quieras para luego verlas cómodamente en el ordenador de casa.

Últimamente no he tenido mucho tiempo para salir a la montaña, Marta y yo hemos estado muy ocupados con las obras de nuestra nueva casa, la mudanza, los trabajos... No hacíamos una ruta juntos desde el Barranco de las Angustias en la isla de La Palma.

Tenía mucho interés en hacer una ruta por tierras de Acebedo, y más concretamente en este itinerario que conduce de La Uña directamente a Pío de Sajambre. Se trata de una ruta interesantísima de largo recorrido, pero para realizarlo completamente es necesario disponer de un medio de transporte en Sajambre para el regreso. Por eso nos planteamos únicamente asomarnos a la vertiente asturiana para alegrar nuestra vista con un bonito paisaje.

Dejamos el coche en La Uña, cruzamos el puente que cruza el río y tomamos la pista que sube al depósito de agua que abastece al pueblo. Más adelante el valle se abre en una amplia pradería conocida en el lugar como los Campos de María:

Siguiendo valle arriba llegamos a un estrechamiento donde hay ubicado un cierre para el ganado. Luego el camino cruza el río y continúa remontando el Valle de Carcedo por la margen contraria. Echando la vista atrás tenemos una buena panorámica con el Macizo de Mampodre al fondo:

Comenzamos a divisar a lo lejos un corral para el ganado donde hay construida una caseta de piedra. Llegamos hasta la caseta y seguimos por la pista que sube hasta el collado que se ve en lo alto. Se trata del Puerto de La Fonfría, conocido en el lugar como Collado Mascaredo. Para subir a la Collada de Valdemagán no hay más que seguir el curso del arroyo aguas arriba por el Valle de Carcedo, pero nos conformamos con la vista que nos espera en este otro collado más próximo.

Mi objetivo está cumplido, disfrutar de un buen paseo por la Montaña con Marta y contemplar la panorámica de los Picos de Europa desde esta zona. A nuestra izquierda tenemos la impresionante mole de la Peña Ten que espero subir algún día.

Por un día hemos despejado nuestra mente de las preocupaciones cotidianas de la ciudad y nos hemos enriquecido con la energía positiva de la Montaña.

Al pasar de nuevo por La Uña de regreso volvieron los pensamientos que me empujan a emprender una vida rural lejos del bullicio de la gran ciudad. Aprovechando que nuestra situación laboral en León está en precario le planteo a Marta la posibilidad de emprender una nueva vida en algún pueblo, algo a lo que en un principio no se opone.

sábado, 12 de febrero de 2000

Bosque de Pardomino (Boñar).

El Bosque de Pardomino es una masa mixta de gran diversidad y riqueza situada en la ladera norte del Barranco de Pardomino, en las proximidades del Embalse del Porma. Antaño fue un coto de caza perteneciente al ayuntamiento de Boñar y tradicionalmente ha sido explotado para la obtención de madera. Pero su gran valor botánico, faunístico y paisajístico han determinado su reciente inclusión como Zona de Reserva dentro del Parque Regional de los Picos de Europa.

Había oído hablar mucho del Monte Pardomino como uno de los escasos bosques mixtos que se conservan en la Cordillera Cantábrica. En este bosque tan peculiar el Roble Albar forma las masas de mayor espesura mezclándose con hayas, otros robles, abedules, cerezos, acebos, fresnos... Y como es de suponer semejante masa forestal alberga una interesantísima comunidad biológica en su interior: Corzos, ciervos, jabalíes, lobos, gato montés, ginetas, garduñas... incluso el oso pardo se ha dejado ver por estos bosques no hace mucho tiempo. También hay rastros del urogallo, aunque parece ser que su población está en serio peligro.

He venido solo, acompañado de mi mochila y con mi cuaderno de campo para anotar todas las observaciones. El día está nublado y la temperatura ronda los 10 ºC. Decido adentrarme en el bosque por Cerecedo de Boñar, cogiendo la pista que sale del pueblo y que asciende lentamente por la ladera del monte paralela al río Porma. Lo primero que observo en el río es una garza apostada sobre un tronco. En el valle de enfrente distingo la carretera que sube hasta el pueblo de Oville, lo cual me recuerda que removiendo un poco las rocas podría encontrar algún fósil interesante.

En cuando llego a Remellán la pista comienza a subir por la ladera hasta llegar a la Collada Lobera. Durante este trayecto sorprendo a un corzo descendiendo ladera abajo emitiendo sus inconfundibles ladridos; está claro que algo le ha asustado y probablemente sea mi presencia en el lugar lo que le ha alertado.

A pocos metros de la collada la pista de adentra hacia el interior del bosque, a unos 1.400 m. de altitud. La pista recorre todo el monte hasta llegara a un arroyo. Se trata del Arroyo de la Collada de los Muertos, cuyas aguas van a parar al Arroyo de Pardomino, en el fondo del valle. Durante el recorrido me encuentro con varios revolcaderos de jabalíes y con huellas y excrementos que bien podrían ser de un lobo.

Entre los cánticos de las aves logro distinguir a los carboneros, herrerillos, petirrojos, arrendajos, cornejas... y con los prismáticos logro enfocar a un trepador azul. Desde el arroyo desciendo ladera abajo siguiendo el curso de las aguas. La niebla ha entrado en el bosque y parece que se va a poner a llover de un momento a otro.

Es por aquí donde pongo especial atención por si me encuentro con algún rastro del urogallo como los que encontré en el Pinar de Lillo. Paso por varios acebos pero por ninguno de ellos logro determinar la presencia del urogallo.

Una vez que llego al Arroyo de Pardomino no tengo más que seguir aguas abajo y disfrutar del paseo por el bosque, la pista me lleva directamente a la curva de la carretera justo antes de la compuerta del embalse.

Un paseo espléndido, una ruta formidable para olvidarme del trabajo en León, oxigenarme y recuperar la toma de contacto con la naturaleza que tanto me llama.

martes, 28 de septiembre de 1999

Parque Nacional de Timanfaya (Lanzarote).

El volcán Timanfaya de la isla de Lanzarote protagonizó entre 1730 y 1736 uno de los episodios eruptivos más largos de la etapa moderna. En el centro de aquel escenario se encuentra actualmente el Macizo de Timanfaya, también conocido como Las Montañas de Fuego. La región fue declarada Parque Nacional el 9 de agosto de 1974, y el 7 de octubre de 1993 toda la isla de Lanzarote fue declarada Reserva de la Biosfera. Fruto de aquellas erupciones se registran actualmente anomalías geotérmicas que responden a la existencia de una cámara magmática residual muy próxima a la superficie.

Marta y yo completamos nuestra Luna de Miel con cinco días de estancia en la Isla de Lanzarote. Tengo especial interés en conocer el Parque Nacional de Timanfaya. Sus condiciones ambientales son tan extremas que la única vegetación predominante aquí son los líquenes; es el lugar idóneo para el estudio de la colonización vegetal, proceso que comienza precisamente con la aparición de los líquenes, capaces de asentarse sobre la roca desnuda y subsistir únicamente con el agua del rocío soportando oscilaciones térmicas muy acusadas.

En Timanfaya se han descrito más de 150 especies diferentes de líquenes por lo que, al margen de su carácter eminentemente geológico, este Parque Nacional puede considerarse como un Parque Liquenológico, lo que para mí significa encontrarme ante un mi "paraíso botánico".

El Parque está atravesado por unos 12 kilómetros de carretera que lo cruza de norte a sur entre las poblaciones de Mancha Blanca y Yaiza. Allí se encuentra el centro de visitantes y la famosa Ruta de Los Volcanes, a donde van a parar todos los turistas.

Desde Yaiza sale otra carretera que llega hasta la costa oeste de la isla, que constituye también el límite natural del parque con el Océano Atlántico. Allí puede visitarse El Golfo (un cráter que ha sido engullido en parte por el mar y cuya media luna se yergue escarpada ante una playa negra y una laguna verde) y Los Hervideros (el sector costero en el que se observa el golpe de las olas sobre los brazos de magma que llegaron al mar y que hoy son roca solidificada).

Durante estos días hemos visitado absolutamente todo lo visitable de la isla: La Playa de Famara, la del Papagayo, Los Jameos del Agua, La Cueva de Los Verdes, El Jardín de Cactus, Orzola, el Mirador del Río... incluso hemos tenido tiempo de cruzar el Estrecho de La Bocaina y pasar un día paseando por las Dunas de Corralejo, en la vecina isla de Fuerteventura.

Todo muy bonito y muy interesante, pero me he llevado una gran decepción al comprobar de primera mano la elevada densidad turística de Lanzarote, la mayor de todas las Islas Canarias. Los datos están ahí, millones y millones de visitantes al año, existen en Lanzarote más plazas hoteleras que habitantes autóctonos, un desarrollo incontrolado fruto de la especulación inmobiliaria, sin duda.

Tanto es así que se me quitan la ganas de volver a visitar la isla en el futuro, hay "turistas" por todos los lados, está todo lleno, es prácticamente imposible encontrar un lugar tranquilo donde pasear plácidamente y disfrutar del paisaje, imposible, no lo hay en toda la isla. Tan solo en Las Montañas de Luna, en el Parque Nacional, pero claro, allí es imposible entrar, las única visita permitida al parque es la que está pensada para los turistas, la Ruta de Los Volcanes, un paseo en bus por carretera desde donde te enseñan el paisaje, y con parada en un mirador (con bar) donde cientos y cientos de turistas esperan su turno para el típico paseíto en dromedario.

Mi interés por el parque va mucho más allá y no tiene nada que ver con esto. Ni una sola mención a lo verdaderamente extraordinario del parque, los líquenes. ¿Qué coños pintan aquí estos dromedarios y qué hace aquí toda esta gente? Consumir, eso es lo que quieren, la isla "vende" su paisaje y millones de turistas dejan aquí su pasta, por no mencionar los miles de ellos que han construido aquí sus "casitas" de veraneo. Me ha parecido lamentable.

Consulté a los guardas del parque la posibilidad de hacer una ruta por el interior con fines puramente científicos, para observar y reconocer in situ la flora característica del parque, y lo único que me dijeron fue que visitara el Centro de Visitantes.

Así que salí del Parque Nacional totalmente decepcionado, no sin antes parar en la carretera y meterme "de estrangis" en los dominios del parque para recoger algunas muestras de líquenes con el objeto de identificarlas algún día e incluirlas en mi herbario científico.

sábado, 25 de septiembre de 1999

Barranco de Las Angustias (Caldera de Taburiente).

La Caldera de Taburiente es un enorme cráter de 8 km. de diámetro situado en la isla de La Palma, cuyos desniveles superan los 2.000 m. entre el punto más alto situado en el Roque de Los Muchachos (2.426 m.) y Dos Aguas, en la salida al mar por el Barranco de Las Angustias. Dentro de la caldera las pendientes son tan fuertes que los desprendimientos son habituales y en ocasiones los senderos quedan bloqueados. Es especialmente peligroso encontrarse dentro del Barranco de las Angustias cuando se producen lluvias torrenciales.

Marta y yo llegamos a la Isla de La Palma el 22 de septiembre. Estamos de Luna de Miel, pero entre sol y playa reservamos un día para hacer una de las grandes rutas por el interior de la Caldera de Taburiente.

Hemos estado en la cumbre del Roque de Los Muchachos (2.426 m.), el punto más elevado de la isla, pero su ascensión no tiene ningún mérito porque se accede a él por carretera desde Hoya Grade, pasando por el Observatorio Astrofísico. Eso sí, las vistas desde el Roque son realmente impresionantes, sobre todo cuando diriges la mirada hacia en interior de la caldera, casi siempre cubierta por nubes bajas.

También hemos visitado La Cumbrecita, el acceso al Parque por El Paso, donde otro espléndido mirador nos permite disfrutar de otra panorámica diferente de La Caldera de Taburiente.

Pero hoy hemos contratado los servicios de un taxi del parque para que nos lleve por una tortuosa pista forestal hasta Los Brecitos (1.081 m.), en la ladera oeste de la caldera. Desde allí partiremos por una senda hacia las Casas de Taburiente, en el fondo de la Caldera, bajaremos por Dos Aguas y recorreremos el Barranco de Las Angustias hasta llegar muy cerca de su salida al mar.

El taxi nos recoge en el Lomo de Los Caballos, a un kilómetro de Los Llanos de Aridane. Hora de salida: 9:15 de la mañana. La subida a Los Brecitos se realiza por una pista no asfaltada que cruza el Barranco de Las Angustias y sube por una ladera a lo largo de 13 kilómetros de curvas zigzagueantes.

El taxi nos deja en un lugar llamado "La Farola". El sendero que baja a las Casas de Taburiente está perfectamente señalizado, por lo que no hay ninguna posibilidad de pérdida. Durante el descenso atravesamos la corona forestal de la Caldera, dominada por el Pino Canario (Pinus canariensis). Sorprende mucho comprobar el efecto de la solifluxión en los pinos, cuyos que crecen con la base totalmente curvada debido a la gran pendiente sobre la que se asientan. Pero también me sorprende la escasa presencia de especies acompañantes, tan solo algunos arbustos como las jaras y algún piorno, no he visto nada más especialmente llamativo. Sí me ha parecido escuchar los cantos de abundantes herrerillos y mirlos, y volando por el cielo me ha parecido ver un cernícalo.

Al llegar a la zona de acampada de Las Casas de Taburiente descubrimos algo excepcional en las Islas Canarias: Un arroyo por donde discurren aguas cristalinas procedentes del Barranco de Los Cantos. Basta considerar que el agua ha sido la causante del abrupto relieve de La Caldera. En numerosos puntos se observan roques más o menos monolíticos, como el que tenemos delante: El Roque de la Brevera Macha. Se trata de aglomerados volcánicos que han resistido a la erosión del agua.

Mientras descendemos hacia Dos Aguas llegamos a un punto donde tenemos que cruzar el río. Aquí es donde decidimos parar para comer tranquilos lejos del bullicio de la zona de acampada. Para cruzar el río nos quitamos las botas porque el agua baja torrencial y no hay muchas rocas por donde cruzar.

Más abajo logramos distinguir el más famoso de los roques del parque, el Roque de Idafe. En las fotos parecía más pequeño, pero en realidad es bastante grande, mucho más de lo que imaginábamos.

Enseguida llegamos al ver el Barranco de Almendro Amargo, por el que discurre el famoso arroyo con las aguas de color rojizo anaranjado por los hidratos de hierro que llevan disueltos y que han teñido de color rojo el cauce del barranco.

En Dos Aguas se reunen las dos principales cuencas de La Caldera, la de Taburiente y la del Almendro Amrgo. A partir de aquí nace el Barranco de Las Angustias, la vía natural de salida al mar de todos los materiales erosionados en La Caldera. Como era de suponer este agua va a ser aprovechada para las zonas de cultivo de la costa, de modo que un canal construído desde Dos Aguas y que discurre a lo largo de todo el barranco facilita su canalización. Es muy parecido al que discurre entre Caín y Poncebos en la Ruta del Cares.

Llegando a La Hacienda del Capellán comenzamos a notar ya los síntomas del agotamiento físico. Notamos cómo nos vamos alejando de la caldera y cómo el barranco va desciendo hacia el mar, pero no logramos divisar el final. Seguimos caminando sin cesar esperando encontrar el final del camino en cada curva, pero nada de nada, se nos está haciendo eterno, por algo lo llaman el Barranco de Las Angustias...

Aproximandamente a las seis de la tarde llegamos por fin al Lomo de los Caballos, el punto desde donde partimos por la mañana. Estamos agotados pero encantados de haber conocido las entrañas de esta angosta caldera. En un par de días ponemos rumbo a la isla de Lanzarote, donde nos espera la segunda parte de nuestra Luna de Miel.