sábado, 12 de mayo de 2001

Alta Travesía del Cares (Cuesta Duja).

Cuesta Duja es una pradera de alta montaña literalmente "colgada" en la vertiente del Macizo Central de los Picos de Europa que cae directamente sobre la Garganta del Río Cares. Forma parte del que probablemente sea el mayor desnivel de la Península Ibérica (unos 2.300 m. entre Torre Cerredo y en Río Cares en apenas 2 kilómetros). Su extrema situación la convierte en prácticamente inaccesible, pero los cainejos la han aprobechado desde antaño para alimentar a parte de su ganado. Lo que es increíble es conocer el lugar por donde lograban subirlo...



Lo que comenzó siendo un simple paseo por la Senda del Cares acabó convirtiéndose en una de las mejores aventuras que he vivido en los Picos de Europa. Dos semanas después de llevar al grupo de amigos de Carolina y Raúl al Collado Pambuches hemos organizado otra excursión, esta vez con nuevas incorporaciones, para recorrer los rincones más espectaculares de la Garganta del Cares.

Casi todos conocen la Ruta del Cares, unos la han hecho entera, otros conocen solo la parte de León hasta el Puente Bolín, otros conocen la parte asturiana, y alguno ni siquiera la había hecho hasta hoy. 

Les he llevado hasta la zona de Culiembro enseñándoles las diferentes canales que suben a los dos macizos, Dobresengros, Trea, Ría, Piedra Bellida... En Culiembro decidí bajarles al Río Cares para que cruzaran el río.


Subimos por los Pandos de Culiembro hasta el Horcado Turonero, al inicio de la Canal de Piedra Bellida, un buen lugar para comer disfrutando de unas vistas espectaculares. 


Mientras nos comíamos el bocata saqué el mapa y pensé: "¿Qué tal si les propongo una aventura?". Entonces les planteé dos opciones, la primera: Regresar por donde habíamos venido. La segunda: Cruzar a la vecina Canal de Ría, buscar la forma de llegar a Cuesta Duja y desde allí, bajar al Cares por donde pudiéramos. Esta claro que la primera opción es la más segura, la más asequible y la más razonable. Sin embargo la segunda opción, la más arriesgada, la más inconsciente y la más atrevida es la que les resultó a casi todos mucho más interesante. 

Hasta Cuesta Duja yo se que no hay problemas porque por el mapa se ve claramente que un sendero cruza la Canal de Ría y llega a Cuesta Duja, ¿pero después? No tengo ni idea de cómo bajar desde allí al Cares, aunque se que tiene que haber alguna forma porque he oído a los cainejos hablar un montón de veces de Cuesta Duja como uno de los mejores lugares para llevar a las cabras. Sospecho que tiene que haber algún paso para llegar a la vecina Canal de Dobresengros, pero nunca he estado por allí y no se lo que nos vamos a encontrar. 


Impresionante la Canal de Ría, preciosa, nunca había pasado por ella, solo la había visto desde el vecino Macizo del Cornión, desde la Vega de Ario... Pero es guapísima, me entran ganas de subirla hasta arriba pero es larguísima, llega directamente a los Picos de Dobresengros, al Jou de los Cabrones, pero no hay paso posible salvo cruzar a la vecina Canal del Agua, y creo que es bastante difícil. 


Pasamos por rincones verdaderamente bonitos, con vistas impresionantes, parece que estamos volando sobre el Cares, es espectacular.


Este es el Monte Cuebre, un pequeño halledo que tenemos que cruzar antes de iniciar la ascensión a la Horcadina del Cuebre por unas rampas verdaderamente empinadas. 


Llegados a este punto me doy cuenta de que hay gente que no se trajo cantimplora y el agua comienza a ser un bien escaso. Juntamos las cantimploras disponibles y hacemos balance del agua que nos queda. Decido que es necesario imponer un régimen de racionamiento de agua porque no sabemos cuánto tiempo nos quedará hasta encontrar algún arroyo. Patxi se encargará de controlar el agua y de que cada uno beba solo su parte asignada. 


Se está haciendo tarde, nos estamos quedando sin agua y, por si fuera poco, el tiempo está empeorando. No me quiero ni imaginar qué sería de nosotros si se pone a llover o a tronar estando "perdidos" entre Cuesta Duja y Dobresengros. Alguna chica está empezando a ponerse nerviosa ante la situación y pronto será víctima del pánico si no intervengo con decisión: "¡Tranquilos! Todo está bajo control, no os preocupéis que todo va a salir bien". 


En Cuesta Duja la situación se tranquilizó y nos pusimos a buscar agua como locos. Mientras tanto yo miraba el mapa y buscaba la forma de salir de Cuesta Duja y cruzar a la vecina Dobresengros. "Si llegamos a Dobresengros estamos salvados" les dije a Patxi y a Raúl. "Desde allí arriba podemos buscar un paso hacia la Canal de Cámara y quizás encontremos la forma de llegar a Dobresengros".   


Pero el problema es que son ya más de las siete de la tarde y tan solo nos quedan un par de horas escasas de luz, no hay tiempo para seguir subiendo, hay que bajar ya. 

El tiempo nos da una tregua y se abren  algunos claros que nos facilitan buscar un sedo que baje hacia el Cares directamente desde Cuesta Duja. "Tiene que haberlo" pensaba yo, pero en cuanto llegamos a la parte baja nos sorprende un impresionante cortado. 

Me lo temía, ya me lo habían dicho los cainejos, que Cuesta Duja se precipita hacia el Cares por un cortado.


Pero entonces encontré un sedo, estaba muy poco marcado y discurría por una cresta muy expuesta al vacío, pero no había otra forma de salir de allí. "Tiene que ser por ahí" les dije. 


Comenzamos entonces a descender por el sedo...


Pero llegamos a un punto sin salida: Todo son cortados por un lado y por otro. "Creo que en algún lugar de la bajada nos hemos metido por un camino equivocado" les dije a Patxi y a Raúl. "Pero se está haciendo demasiado tarde y se nos va a caer la noche encima". "Será mejor que busquemos algún lugar donde refugiarnos por si tenemos que quedarnos". Una cueva del lugar podría ser un buen sitio si se diera el caso. "¡Pero no tenemos agua!". "¿Cómo vamos a pasar la noche entera sin agua?". "A mí me preocupa más el frío que el agua", les dije yo...

Las chicas vieron nuestro semblante de preocupación y entró de nuevo el pánico entre el grupo. "Escucharme bien, ésta es la situación: Estamos perdidos. Lo primero que tenemos que hacer es mantener la calma y lo segundo buscar un lugar donde refugiarnos por si se nos cae la noche encima. Dentro de una hora escasa ya no podremos seguir caminando por aquí. Vosotros buscar un lugar seguro y confortable donde podamos pasar la noche y mientras, Patxi, Raúl y yo buscaremos agua por los alrededores". Una chica se echó a llorar, estaba aterrorizada. Me acerqué a ella para tranquilizarla: "No te preocupes, no va a pasar nada, vamos a estar todos bien". Tenía que hacer todo lo posible para que no contagiara el pánico al resto del grupo. 


Fernando se quedó con el resto del grupo para calmar los ánimos mientras Patxi, Raúl y yo nos pusimos a buscar a la desesperada una salida rápida del lugar. Entonces encontramos un canalillo muy expuesto y empinado por el que quizás pudiéramos pasar. "¿Vosotros creéis que las chicas podrán pasar por aquí?" les pregunté. "Es posible". En cualquier caso, o las pasamos por aquí como sea o nos quedamos todos arriba.

Estaba oscureciendo, pero algo me decía que una vez superado ese paso llegaríamos a Dobresengros y estaríamos salvados. "Si pasamos entraremos en la Canal de Cámara, y desde esta canal pasaremos sin problemas a Dobresengros, hay que intentarlo, no perdamos más tiempo". Entonces subimos arriba y se lo dijimos al resto. Todos accedieron a intentarlo. Patxi bajó el primero y desde allí fue ayudando al resto a que bajaran. Yo me quedé el último para tranquilizar el ambiente entre las más asustadas y para ayudarlas a pisar donde debían.

Al final logramos que todos pasaran y descendimos por un pando empinado hasta unas rocas. Estaba ya muy oscuro pero en cuanto cruzamos por aquellas rocas comenzamos a escuchar los sonidos de las aguas torrenciales. "¡Estamos salvados!". "¡Es el arroyo de Dobresengros!".

Por fin pudimos beber agua y llenar las cantimploras para el resto del camino, aunque tendríamos que caminar con mucho cuidado por la Senda del Cares. "¡No hay tiempo que perder, tenemos que caminar rápido para llegar a Caín antes de que oscurezca del todo!"... Ninguno llevábamos linterna. 

Llegamos a Caín sanos y salvos a las diez y media de la noche y por fin pudimos respirar tranquilos. "¡Hemos llegado por los pelos!". Hemos tenido mucha suerte porque teníamos todas las papeletas para habernos quedado perdidos allí arriba. Hemos encontrado el único lugar posible por donde bajar y eso nos ha salvado. 

Para todos de los que han vivido esta aventura, estoy seguro que la recordarán para siempre. 

sábado, 28 de abril de 2001

Collado Pambuches.

La Canal de Pambuches alcanza directamente la Horcada y el Collado del mismo nombre en la vertiente de Valdeón del Macizo Occidental de los Picos de Europa. Es la vía normal de ascensión a las Torres de Arestas, a la Torre Ciega, Torre Parda y a la vecina Torre Bermeja.  


Ese era nuestro objetivo para hoy, la ascensión a la Torre Bermeja. Repetimos aventura con el grupo de amigos de Carolina y Raúl, los mismos a los que llevé la semana pasada a la Cueva del Agua de la Canal de Capozo. Esta vez les he propuesto alcanzar la cumbre de la Torre Bermeja, pero me da la impresión de que el tiempo nos va a jugar una mala pasada. 


Iniciamos la ascensión a primera hora de la mañana subiendo directamente por El Pombero hasta Pantivalles. Hasta ahora el tiempo es soleado aunque poco a poco se van formando nubes que no me dan buenas sensaciones.


Llegando al Monte Piergua hicimos una primera parada de descanso para retomar fuerzas y llenar las cantimploras con la fresquísima agua de la fuente.  


Entramos de lleno en la Canal de Pambuches y nos la encontramos llena de nieve. Algunos pasos se complican porque la nieve está bastante blanda y alguno de nosotros se coló por agujeros hasta la cintura. El tiempo está empeorando. 


Ya en la parte alta de la canal llegamos al Collado Pambuches, situado a 1.895 m. de altitud, casi mil metros de desnivel desde Posada. Desde aquí se puede ver la inconfundible silueta de Torre Cerredo en el Macizo Central, la más alta de los Picos. 


En vistas de que el tiempo empeora a cada paso que damos los ánimos para seguir subiendo se van desvaneciendo y decidimos abortar la ascensión a la Torre Bermeja, además, la niebla está entrando por la Canal de Bufón y ninguno de nosotros vamos bien equipados para una ascensión con nieve, unos crampones y el piolet se hacen imprescindibles para acomenter las difíciles rampas de la Canal del Bufón. 

De todas formas lo hemos pasado muy bien en el entorno del Collado Pambuches, hemos comido los bocatas, nos hemos asomado a los cortados de los Picos de Pambuches y nos hemos hecho unas cuantas fotos con mi nueva cámara difigital. 

domingo, 22 de abril de 2001

Cueva del Agua (Canal de Capozo).

En la vertiente del Monte Corona que asciende hacia el Macizo Occidental de los Picos de Europa discurre un sendero que conduce a la Vega Huerta a través de la Canal de Capozo. Vega Huerta sirve de base para las ascensiones a Torre Santa, la cumbre más elevada del Macizo Occidental.

La ruta de ascensión a Vega Huerta por la Canal de Capozo ofrece un montón de atractivos, como el atravesar los bosques del Monte Corona, contemplar el nacimiento del Arroyo de La Farfada directamente desde las entrañas del murallón rocoso, contemplar desde lo alto la frondosidad del bosque de Corona, adentrarse hacia lo profundo de la angosta Canal de Capozo a los pies de las paredes del Cueto Agudos, ascender por los pastos de la Pedriza Carbanal y descubrir la colosal estampa de la cara sur de Torre Santa a medida que nos vamos acercando a Vega Huerta.

Mi amiga Carolina me sugirió hace unos días que organizara una ruta interesante para llevar de guía a sus amigos de León por los Picos de Europa. Tenía que ser una ruta para hacer en una única jornada, que tuviera cosas interesantes para ver, que partiera del Valle de Valdeón, y que no fuera la archiconocida Ruta del Cares. Pensé entonces en la Cueva del Agua de la Canal de Capozo, un lugar que descubrí hace unos años y que seguro a ellos les va a gustar.

En cuanto Carolina me presentó a sus siete acompañantes (su hermano Raúl, Patxi, Fernando, Laura...) supe que todos ellos estaban dispestos a vivir una gran aventura por los Picos de Europa, porque a pesar del frío y del mal tiempo que nos acompaña ninguno de ellos puso el más mínimo reparo a iniciar la ruta por muy dura que fuese.

Partimos del Mirador del Tombo en Cordiñanes siguiendo la senda de La Farfada. De vez en cuando nos caen del cielo unas gotillas de agua pero no parece que el tiempo vaya a empeorar demasiado. Todos están muy animados y en cuanto entramos en el Bosque de Corona nos hicimos esta foto con mi nueva cámara digital.

En pleno mes de abril La Farfada tiene que estar soltando mucha agua, aunque realmente es mayo el mejor mes para ver la gran cascada que nace directamente de la roca fruto del deshielo. Aun así cruzar el maltrecho puentecillo que cruza el torrente no es tarea fácil.

Por esta zona son frecuentes los aludes de nieve que caen de la parte alta del macizo, algunos de ellos caen con tanta fuerza que arrasan con todo a su paso llevándose por delante rocas y arrancando árboles del suelo. Estos árboles obstaculizan el paso de la senda hacia la entrada de la Canal de Capozo.

Una vez alzanzada la Canal de Capozo y superado el sedo que la da acceso comienza la ascensión más dura de ruta, más complicada cuando se hace con el suelo mojado con es nuestro caso. Eso sí, comenzamos a disfrutar de las grandes panorámicas del Monte Corona.

A medida que ganamos altitud aumenta la sensación de frío y aumentan las ganas de llegar a la cueva que se hace de rogar, sobre todo en los tramos finales cuando crees haberla encontrado y resulta estar todavía más arriba. Está comenzando a llover y no hay mejor lugar para resguardarse que la cueva.

Algunas de las chicas comienzan a agotarse y poco a poco se van quedando atrás. Raúl es el más activo del grupo y anima al resto de la gente a seguir adelante, pero los ánimos se van agotando a medida que ven que no acabamos por alcanzar el objetivo.

Pero por fin alzanzamos la cueva y no les quedó más remedio que afrontar los últimos esfuerzos para reunirse con nosotros. En el interior de la cueva hace mucho frío, no se ve nada, todo está oscuro y mojado. Con el tiempo justo para regresar sacamos de las mochilas los bocadillos y reponemos fuerzas para el largo descenso.

domingo, 15 de abril de 2001

Puerto de La Fonfría (1.640 m.).

El último pueblo de León camino de Asturias por el Puerto de Tarna es La Uña, perteneciente al municipio de Acebedo y situado a unos 1.200 m. de altitud. Desde aquí parte un itinerario muy interesante que conduce al Valle de Sajambre por la Collada de Valdemagán. Justo antes de esta collada una pista conduce al Puerto de La Fonfría, desde donde puede contemplarse una gran panorámica de Asturias con la Peña Ten al lado y los Picos de Europa al fondo.

Hoy estreno mi nueva cámara fotográfica, una de las primeras cámaras digitales que han salido al mercado, una Samsung Digimax, con tarjeta de memoria compact-flash. No hay más que conectar la cámara al ordenador y ya puedo ver las fotografías. Se acabaron los carretes, los revelados, las largas esperas para comprobar los resultados, los gastos... El mundo de la fotografía está cambiando hacia la nueva era digital, y prueba de ello son estas fotografías. La calidad no es muy buena que digamos, espero que con el tiempo logren fabriquen cámaras con mejor resolución, pero no hay nada como ir al campo con una cámara digital y hacer todas las fotos que quieras para luego verlas cómodamente en el ordenador de casa.

Últimamente no he tenido mucho tiempo para salir a la montaña, Marta y yo hemos estado muy ocupados con las obras de nuestra nueva casa, la mudanza, los trabajos... No hacíamos una ruta juntos desde el Barranco de las Angustias en la isla de La Palma.

Tenía mucho interés en hacer una ruta por tierras de Acebedo, y más concretamente en este itinerario que conduce de La Uña directamente a Pío de Sajambre. Se trata de una ruta interesantísima de largo recorrido, pero para realizarlo completamente es necesario disponer de un medio de transporte en Sajambre para el regreso. Por eso nos planteamos únicamente asomarnos a la vertiente asturiana para alegrar nuestra vista con un bonito paisaje.

Dejamos el coche en La Uña, cruzamos el puente que cruza el río y tomamos la pista que sube al depósito de agua que abastece al pueblo. Más adelante el valle se abre en una amplia pradería conocida en el lugar como los Campos de María:

Siguiendo valle arriba llegamos a un estrechamiento donde hay ubicado un cierre para el ganado. Luego el camino cruza el río y continúa remontando el Valle de Carcedo por la margen contraria. Echando la vista atrás tenemos una buena panorámica con el Macizo de Mampodre al fondo:

Comenzamos a divisar a lo lejos un corral para el ganado donde hay construida una caseta de piedra. Llegamos hasta la caseta y seguimos por la pista que sube hasta el collado que se ve en lo alto. Se trata del Puerto de La Fonfría, conocido en el lugar como Collado Mascaredo. Para subir a la Collada de Valdemagán no hay más que seguir el curso del arroyo aguas arriba por el Valle de Carcedo, pero nos conformamos con la vista que nos espera en este otro collado más próximo.

Mi objetivo está cumplido, disfrutar de un buen paseo por la Montaña con Marta y contemplar la panorámica de los Picos de Europa desde esta zona. A nuestra izquierda tenemos la impresionante mole de la Peña Ten que espero subir algún día.

Por un día hemos despejado nuestra mente de las preocupaciones cotidianas de la ciudad y nos hemos enriquecido con la energía positiva de la Montaña.

Al pasar de nuevo por La Uña de regreso volvieron los pensamientos que me empujan a emprender una vida rural lejos del bullicio de la gran ciudad. Aprovechando que nuestra situación laboral en León está en precario le planteo a Marta la posibilidad de emprender una nueva vida en algún pueblo, algo a lo que en un principio no se opone.

sábado, 12 de febrero de 2000

Bosque de Pardomino (Boñar).

El Bosque de Pardomino es una masa mixta de gran diversidad y riqueza situada en la ladera norte del Barranco de Pardomino, en las proximidades del Embalse del Porma. Antaño fue un coto de caza perteneciente al ayuntamiento de Boñar y tradicionalmente ha sido explotado para la obtención de madera. Pero su gran valor botánico, faunístico y paisajístico han determinado su reciente inclusión como Zona de Reserva dentro del Parque Regional de los Picos de Europa.

Había oído hablar mucho del Monte Pardomino como uno de los escasos bosques mixtos que se conservan en la Cordillera Cantábrica. En este bosque tan peculiar el Roble Albar forma las masas de mayor espesura mezclándose con hayas, otros robles, abedules, cerezos, acebos, fresnos... Y como es de suponer semejante masa forestal alberga una interesantísima comunidad biológica en su interior: Corzos, ciervos, jabalíes, lobos, gato montés, ginetas, garduñas... incluso el oso pardo se ha dejado ver por estos bosques no hace mucho tiempo. También hay rastros del urogallo, aunque parece ser que su población está en serio peligro.

He venido solo, acompañado de mi mochila y con mi cuaderno de campo para anotar todas las observaciones. El día está nublado y la temperatura ronda los 10 ºC. Decido adentrarme en el bosque por Cerecedo de Boñar, cogiendo la pista que sale del pueblo y que asciende lentamente por la ladera del monte paralela al río Porma. Lo primero que observo en el río es una garza apostada sobre un tronco. En el valle de enfrente distingo la carretera que sube hasta el pueblo de Oville, lo cual me recuerda que removiendo un poco las rocas podría encontrar algún fósil interesante.

En cuando llego a Remellán la pista comienza a subir por la ladera hasta llegar a la Collada Lobera. Durante este trayecto sorprendo a un corzo descendiendo ladera abajo emitiendo sus inconfundibles ladridos; está claro que algo le ha asustado y probablemente sea mi presencia en el lugar lo que le ha alertado.

A pocos metros de la collada la pista de adentra hacia el interior del bosque, a unos 1.400 m. de altitud. La pista recorre todo el monte hasta llegara a un arroyo. Se trata del Arroyo de la Collada de los Muertos, cuyas aguas van a parar al Arroyo de Pardomino, en el fondo del valle. Durante el recorrido me encuentro con varios revolcaderos de jabalíes y con huellas y excrementos que bien podrían ser de un lobo.

Entre los cánticos de las aves logro distinguir a los carboneros, herrerillos, petirrojos, arrendajos, cornejas... y con los prismáticos logro enfocar a un trepador azul. Desde el arroyo desciendo ladera abajo siguiendo el curso de las aguas. La niebla ha entrado en el bosque y parece que se va a poner a llover de un momento a otro.

Es por aquí donde pongo especial atención por si me encuentro con algún rastro del urogallo como los que encontré en el Pinar de Lillo. Paso por varios acebos pero por ninguno de ellos logro determinar la presencia del urogallo.

Una vez que llego al Arroyo de Pardomino no tengo más que seguir aguas abajo y disfrutar del paseo por el bosque, la pista me lleva directamente a la curva de la carretera justo antes de la compuerta del embalse.

Un paseo espléndido, una ruta formidable para olvidarme del trabajo en León, oxigenarme y recuperar la toma de contacto con la naturaleza que tanto me llama.

martes, 28 de septiembre de 1999

Parque Nacional de Timanfaya (Lanzarote).

El volcán Timanfaya de la isla de Lanzarote protagonizó entre 1730 y 1736 uno de los episodios eruptivos más largos de la etapa moderna. En el centro de aquel escenario se encuentra actualmente el Macizo de Timanfaya, también conocido como Las Montañas de Fuego. La región fue declarada Parque Nacional el 9 de agosto de 1974, y el 7 de octubre de 1993 toda la isla de Lanzarote fue declarada Reserva de la Biosfera. Fruto de aquellas erupciones se registran actualmente anomalías geotérmicas que responden a la existencia de una cámara magmática residual muy próxima a la superficie.

Marta y yo completamos nuestra Luna de Miel con cinco días de estancia en la Isla de Lanzarote. Tengo especial interés en conocer el Parque Nacional de Timanfaya. Sus condiciones ambientales son tan extremas que la única vegetación predominante aquí son los líquenes; es el lugar idóneo para el estudio de la colonización vegetal, proceso que comienza precisamente con la aparición de los líquenes, capaces de asentarse sobre la roca desnuda y subsistir únicamente con el agua del rocío soportando oscilaciones térmicas muy acusadas.

En Timanfaya se han descrito más de 150 especies diferentes de líquenes por lo que, al margen de su carácter eminentemente geológico, este Parque Nacional puede considerarse como un Parque Liquenológico, lo que para mí significa encontrarme ante un mi "paraíso botánico".

El Parque está atravesado por unos 12 kilómetros de carretera que lo cruza de norte a sur entre las poblaciones de Mancha Blanca y Yaiza. Allí se encuentra el centro de visitantes y la famosa Ruta de Los Volcanes, a donde van a parar todos los turistas.

Desde Yaiza sale otra carretera que llega hasta la costa oeste de la isla, que constituye también el límite natural del parque con el Océano Atlántico. Allí puede visitarse El Golfo (un cráter que ha sido engullido en parte por el mar y cuya media luna se yergue escarpada ante una playa negra y una laguna verde) y Los Hervideros (el sector costero en el que se observa el golpe de las olas sobre los brazos de magma que llegaron al mar y que hoy son roca solidificada).

Durante estos días hemos visitado absolutamente todo lo visitable de la isla: La Playa de Famara, la del Papagayo, Los Jameos del Agua, La Cueva de Los Verdes, El Jardín de Cactus, Orzola, el Mirador del Río... incluso hemos tenido tiempo de cruzar el Estrecho de La Bocaina y pasar un día paseando por las Dunas de Corralejo, en la vecina isla de Fuerteventura.

Todo muy bonito y muy interesante, pero me he llevado una gran decepción al comprobar de primera mano la elevada densidad turística de Lanzarote, la mayor de todas las Islas Canarias. Los datos están ahí, millones y millones de visitantes al año, existen en Lanzarote más plazas hoteleras que habitantes autóctonos, un desarrollo incontrolado fruto de la especulación inmobiliaria, sin duda.

Tanto es así que se me quitan la ganas de volver a visitar la isla en el futuro, hay "turistas" por todos los lados, está todo lleno, es prácticamente imposible encontrar un lugar tranquilo donde pasear plácidamente y disfrutar del paisaje, imposible, no lo hay en toda la isla. Tan solo en Las Montañas de Luna, en el Parque Nacional, pero claro, allí es imposible entrar, las única visita permitida al parque es la que está pensada para los turistas, la Ruta de Los Volcanes, un paseo en bus por carretera desde donde te enseñan el paisaje, y con parada en un mirador (con bar) donde cientos y cientos de turistas esperan su turno para el típico paseíto en dromedario.

Mi interés por el parque va mucho más allá y no tiene nada que ver con esto. Ni una sola mención a lo verdaderamente extraordinario del parque, los líquenes. ¿Qué coños pintan aquí estos dromedarios y qué hace aquí toda esta gente? Consumir, eso es lo que quieren, la isla "vende" su paisaje y millones de turistas dejan aquí su pasta, por no mencionar los miles de ellos que han construido aquí sus "casitas" de veraneo. Me ha parecido lamentable.

Consulté a los guardas del parque la posibilidad de hacer una ruta por el interior con fines puramente científicos, para observar y reconocer in situ la flora característica del parque, y lo único que me dijeron fue que visitara el Centro de Visitantes.

Así que salí del Parque Nacional totalmente decepcionado, no sin antes parar en la carretera y meterme "de estrangis" en los dominios del parque para recoger algunas muestras de líquenes con el objeto de identificarlas algún día e incluirlas en mi herbario científico.

sábado, 25 de septiembre de 1999

Barranco de Las Angustias (Caldera de Taburiente).

La Caldera de Taburiente es un enorme cráter de 8 km. de diámetro situado en la isla de La Palma, cuyos desniveles superan los 2.000 m. entre el punto más alto situado en el Roque de Los Muchachos (2.426 m.) y Dos Aguas, en la salida al mar por el Barranco de Las Angustias. Dentro de la caldera las pendientes son tan fuertes que los desprendimientos son habituales y en ocasiones los senderos quedan bloqueados. Es especialmente peligroso encontrarse dentro del Barranco de las Angustias cuando se producen lluvias torrenciales.

Marta y yo llegamos a la Isla de La Palma el 22 de septiembre. Estamos de Luna de Miel, pero entre sol y playa reservamos un día para hacer una de las grandes rutas por el interior de la Caldera de Taburiente.

Hemos estado en la cumbre del Roque de Los Muchachos (2.426 m.), el punto más elevado de la isla, pero su ascensión no tiene ningún mérito porque se accede a él por carretera desde Hoya Grade, pasando por el Observatorio Astrofísico. Eso sí, las vistas desde el Roque son realmente impresionantes, sobre todo cuando diriges la mirada hacia en interior de la caldera, casi siempre cubierta por nubes bajas.

También hemos visitado La Cumbrecita, el acceso al Parque por El Paso, donde otro espléndido mirador nos permite disfrutar de otra panorámica diferente de La Caldera de Taburiente.

Pero hoy hemos contratado los servicios de un taxi del parque para que nos lleve por una tortuosa pista forestal hasta Los Brecitos (1.081 m.), en la ladera oeste de la caldera. Desde allí partiremos por una senda hacia las Casas de Taburiente, en el fondo de la Caldera, bajaremos por Dos Aguas y recorreremos el Barranco de Las Angustias hasta llegar muy cerca de su salida al mar.

El taxi nos recoge en el Lomo de Los Caballos, a un kilómetro de Los Llanos de Aridane. Hora de salida: 9:15 de la mañana. La subida a Los Brecitos se realiza por una pista no asfaltada que cruza el Barranco de Las Angustias y sube por una ladera a lo largo de 13 kilómetros de curvas zigzagueantes.

El taxi nos deja en un lugar llamado "La Farola". El sendero que baja a las Casas de Taburiente está perfectamente señalizado, por lo que no hay ninguna posibilidad de pérdida. Durante el descenso atravesamos la corona forestal de la Caldera, dominada por el Pino Canario (Pinus canariensis). Sorprende mucho comprobar el efecto de la solifluxión en los pinos, cuyos que crecen con la base totalmente curvada debido a la gran pendiente sobre la que se asientan. Pero también me sorprende la escasa presencia de especies acompañantes, tan solo algunos arbustos como las jaras y algún piorno, no he visto nada más especialmente llamativo. Sí me ha parecido escuchar los cantos de abundantes herrerillos y mirlos, y volando por el cielo me ha parecido ver un cernícalo.

Al llegar a la zona de acampada de Las Casas de Taburiente descubrimos algo excepcional en las Islas Canarias: Un arroyo por donde discurren aguas cristalinas procedentes del Barranco de Los Cantos. Basta considerar que el agua ha sido la causante del abrupto relieve de La Caldera. En numerosos puntos se observan roques más o menos monolíticos, como el que tenemos delante: El Roque de la Brevera Macha. Se trata de aglomerados volcánicos que han resistido a la erosión del agua.

Mientras descendemos hacia Dos Aguas llegamos a un punto donde tenemos que cruzar el río. Aquí es donde decidimos parar para comer tranquilos lejos del bullicio de la zona de acampada. Para cruzar el río nos quitamos las botas porque el agua baja torrencial y no hay muchas rocas por donde cruzar.

Más abajo logramos distinguir el más famoso de los roques del parque, el Roque de Idafe. En las fotos parecía más pequeño, pero en realidad es bastante grande, mucho más de lo que imaginábamos.

Enseguida llegamos al ver el Barranco de Almendro Amargo, por el que discurre el famoso arroyo con las aguas de color rojizo anaranjado por los hidratos de hierro que llevan disueltos y que han teñido de color rojo el cauce del barranco.

En Dos Aguas se reunen las dos principales cuencas de La Caldera, la de Taburiente y la del Almendro Amrgo. A partir de aquí nace el Barranco de Las Angustias, la vía natural de salida al mar de todos los materiales erosionados en La Caldera. Como era de suponer este agua va a ser aprovechada para las zonas de cultivo de la costa, de modo que un canal construído desde Dos Aguas y que discurre a lo largo de todo el barranco facilita su canalización. Es muy parecido al que discurre entre Caín y Poncebos en la Ruta del Cares.

Llegando a La Hacienda del Capellán comenzamos a notar ya los síntomas del agotamiento físico. Notamos cómo nos vamos alejando de la caldera y cómo el barranco va desciendo hacia el mar, pero no logramos divisar el final. Seguimos caminando sin cesar esperando encontrar el final del camino en cada curva, pero nada de nada, se nos está haciendo eterno, por algo lo llaman el Barranco de Las Angustias...

Aproximandamente a las seis de la tarde llegamos por fin al Lomo de los Caballos, el punto desde donde partimos por la mañana. Estamos agotados pero encantados de haber conocido las entrañas de esta angosta caldera. En un par de días ponemos rumbo a la isla de Lanzarote, donde nos espera la segunda parte de nuestra Luna de Miel.

domingo, 21 de junio de 1998

Travesía Collado Jermoso - Liordes.

El Refugio Diego Mella fue construido en 1942 en un lugar privilegiado de los Picos de Europa para servir como base a las ascensiones del Llambrión, La Palanca y la Torre del Peñalba: El Collado Jermoso. Su construcción fue ideada por Diego Mella, pero fue el arquitecto Julián Delgado Úbeda, presidente de la Federación Española de Montañismo, quien la llevó a buen término. Es el refugio más antiguo de los Picos de Europa y está situado a 2.064 m. de altitud, en la base del Macizo del Llambrión.

Sigo pensando que Collado Jermoso es el lugar más espectacular, especial y bonito de los Picos de Europa, y cualquiera de las rutas para acceder a él no dejan indiferente a nadie, por eso cuando mis amigas Carolina y Mary me pidieron que les llevase de ruta por los Picos de Europa no lo dudé ni un momento: Vamos al Collado Jermoso.

He subido un montón de veces, tantas que ya he perdido la cuenta, pero para mí sigue siendo la ruta más bonita de los Picos: Ascender al collado desde Cordiñanes y descender por la Vega de Liordes, pasando noche por supuesto en el Refugio Diego Mella.

Para Marta es la segunda vez, a pesar de que cuando la traje por aquí hace ya unos años me dijo que había sido una ruta tan dura que no volvería nunca más. Y por mi parte qué decir, más que estoy ansioso de volver a pisar la Montaña, llevo meses sin salir de León, entre el trabajo y la mudanza (por fin me he emancipado) no he tenido la posibilidad de salir al campo ni un solo día en todo lo el año.

Es sábado, día 20 de junio de 1998. Amanece un día espléndido, totalmente despejado, con una temperatura muy agradable, casi veraniega. Los Picos no conservan en sus cumbres prácticamente nada de nieve. Hemos salido muy temprano de León y hemos llegado a Posada de Valdeón a muy buena hora y hemos dejado el coche aquí para salir ya de ruta rumbo a Cordiñanes, 3 km. de paseo mañanero muy agradables e ideales para acostumbrarse al peso de las mochilas y para calentar. Se respira aire puro y limpio.

El Cordiñanes cargamos de agua las cantimploras y cruzando la aldea me acerco hasta la casa de Evarista, la venerable anciana que conocí hace unos años cuando subí por primera vez a Collado Jermoso. Nada más salir de Cordiñanes comenzamos a subir por la senda que conduce zigzagueando a la Rienda de Asotín, primer punto interesante de la ascensión.

Es una prueba de fuego porque el vértigo juega una mala pasada a todos los que pasan por aquí por primera vez, pero no ha sido el caso ni de Carolina ni de Mary, las dos han pasado por la rienda sin inmutarse. Marta ha tenido más miedo y al igual que la otra vez la he despojado del peso de su mochila y ha podido pasar sin preocuparse por el equilibrio.

Se puede decir que esta vez voy muy bien acompañado a Collado Jermoso: Esas tres chicas que posan en plena Rienda de Asotín son Carolina, Marta y Mary.

Después de cruzar el Hayedo de Asotín acusando ya el esfuerzo de la ascensión llegamos a la Vega de Asotín, donde realizamos la primera parada para descansar. Allí nos encontramos con un par de montañeros que también subían a Collado Jermoso y... ¡sorpresa! Resulta que uno de ellos es Basilio Llamas, el experto en Briófitos de la Facultad de Biológicas de León. Charlamos un buen rato con él recordando los primeros años de carrera pero sin entretenernos demasiado, todavía queda la parte más dura de la ascensión.

Basilio y su acompañante suben por la Canal Honda, pero yo llevo a Carolina, Mary y Marta por el atajo que evita pasar por aquel pedrero tan insufrible de la Canal Honda, nosotros subimos por el Collado Solano, que ofrece ya unas vistas magníficas del Cares y del Monte Corona.

Después del Collado Solano llegamos a la base de la Torre Jermosa. Aquí la sensación de altitud y de vacío comienza a hacerse notar, pero lo que a mí más me preocupa es que con este calor y con esta sudada nos hemos quedado ya sin agua, hemos dejado secas las tres cantimploras antes de tiempo.

Para llegar a la fuente del Llambrión todavía nos queda la ascensión más difícil de la ruta, el Argayo Congosto. Marta se acuerda muy bien de este lugar por lo mal que lo pasó, pero esta vez ha subido fenomenal, al igual que Carol y Mary, aunque Carol estaba tan desesperada por beber que se tragó las primeras aguas que vimos descender por el argayo.

Finalmente llegamos al refugio a eso de las seis y media de la tarde. Lo primero que hicimos fue reservar nuestra plaza para asegurar la noche porque por allí había numerosos montañeros y por un momento llegué a pensar que podríamos quedarnos sin sitio. Pero no fue así, el guarda nos reservó tres colchonetas bajo cubierta, de modo que compartiríamos la noche con Basilio y compañía.

Dejamos nuestras cosas en el refugio, fuimos a la fuente para asearnos y nos acercamos a la Torre Jermosa para ver la espléndida puesta de sol.

Hacía mucho tiempo que no dormía en el interior del refugio, las últimas veces que vine a Collado Jermoso monté la tienda de campaña en los alrededores. Hemos dormido relativamente bien a pesar de los ronquidos de los acompañantes. Para hoy he propuesto subir a la Torre de Palanca pero en cuanto he visto las caras de mis tres acompañantes he descartado la idea.

Después de desayunar y de recoger el equipo nos despedimos del guarda y de Basilio y comenzamos a caminar hacia Las Colladinas. Allí nos hicimos varias fotos:
El resto del camino hacia la Vega de Liordes fuimos disfrutando del paisaje y de los rebecos. El camino por aquí es mucho mas suave que el de ayer y Carol, Mary y Marta marchan a muy buen ritmo. En la Vega de Liordes aprovechamos para comer y para tirarnos en la hierba durante un buen rato. Es un lugar maravilloso, yo me siento genial, estoy en el corazón de los Picos en compañía de mi novia y con dos de mis mejores amigas, ¿qué más se puede pedir?

Después de la Vega de Liordes tocó subir hacia el Collado de Liordes y bajar por el Sedo de Pedabejo. En este sedo Marta tubo problemas con el vértigo y tuve que despojarla de nuevo de su mochila para que pudiera destrepar por el sedo con seguridad.

Una vez llegados al Caben de Remoña tomamos las veredas que descienden poco a poco hacia Santa Marina de Valdeón y llegamos a Posada pasadas las siete de la tarde. Ha sido un fin de semana memorable, mañana toca regresar a la vida cotidiana en León. Espero volver pronto a los Picos.

martes, 30 de septiembre de 1997

Parque Nacional de Garajonay (La Gomera)

La Laurisilva es uno de los ecosistemas forestales más singulares de La Tierra. Es un tipo de bosque formado por varias especies de árboles de hoja perenne cuya existencia está ligada a regiones costeras en latitudes subtropicales, a determinados niveles de altitud y donde se den elevados niveles de humedad ambiental y temperaturas suaves y constantes durante todo el año. En las islas atlánticas (Azores, Madeira y Canarias) se conservan los restos de estos bosques del Terciario como auténticos fósiles vivientes, y es en las cumbres centrales de la isla canaria de La Gomera donde la laurisilva alcanza su máxima expresión, un espacio natural que en 1981 fue protegido bajo la figura del Parque Nacional de Garajonay.

Al interés científico que supone el carácter relíctico de estos bosques hay que añadir su riqueza en especies vegetales endémicas, especies exclusivamente ligadas a estas formaciones. Aparte de los arbustos característicos, que en estas condiciones excepcionales adquieren un porte arbóreo, el parque presenta una importante variedad de especies de helechos, musgos y líquenes, muchas de ellas endémicas. Y eso es precisamente lo que yo quiero explorar, pero para eso necesito adentrarme en interior del parque y recorrer algunas de las zonas más inaccesibles.

Pero la visita de hoy no va por ahí, estoy de vacaciones con mi novia Marta, estamos pasando unos días en Tenerife y hoy nos hemos venido a pasar el día a la isla de La Gomera, de modo que estamos recorriendo la isla en plan turístico. Me hubiera gustado organizar una ruta para subir el Alto de Garajonay, el punto más elevado de la isla a 1.487 m. de altitud, hacer un recorrido por el interior del parque, y acercarme a los famosos acantilados de Los Órganos. Pero tan solo tenemos unas horas para regresar al puerto y no podemos extendernos demasiado en nuestra visita.

Lo primero que hemos hecho nada más llegar a San Sebastián de La Gomera ha sido desembarcar el coche y subir por la carretera hacia el Valle de Hermigua, pero varios miradores por el camino nos han entretenido y al final hemos llegado al valle a la hora de comer. Comimos cerca de Agulo y por la tarde visitamos el Centro de Visitantes del Parque Nacional, a un par de kilómetros de Agulo. Allí nos informaron de la red de senderos y rápidamente subimos por la carretera de Vallehermoso para adentrarnos por el interior del parque.

Llama la atención la ausencia total de cráteres volcánicos en toda la isla, de hecho, la isla de La Gomera es la única isla canaria en la que no se han producido erupciones volcánicas desde hace millones de años. Pero los procesos erosivos han originado en la isla importantes barrancos y vistosos elementos geológicos conocidos como Roques, testimonio de antiguas chimeneas volcánicas.

Solo nos dio tiempo a dar un paseo rápido por uno de los senderos señalizados por el parque, lo suficiente para descubrir la singularidad de esta vegetación, enormes arbustos con los troncos y las ramas tapizados de musgos y líquenes.

Antes de regresar a San Sebastián de La Gomera tuvimos tiempo de parar en los miradores desde los que pudimos distinguir los famosos Roques del parque, como el Roque de Agando, el Roque de La Zarcita o el Roque de Ojila.

No dio tiempo para más, ha sido una visita "relámpago". Nos quedamos con las ganas de visitar la isla con mayor detenimiento, pero para ello es necesario pasar al menos un par de noches en la isla, quizás en otra ocasión tengamos la oportunidad de regresar, esperemos que sí.








domingo, 28 de septiembre de 1997

Aproximación al Teide (3.718 m.).

El Parque Nacional de Las Cañadas del Teide fue el 3º Parque Nacional declarado en España después de La Montaña de Covadonga y Ordesa y Monte Perdido. Situado en el centro de la isla de Tenerife comprende un gran circo de 16 km. de diámetro en cuyo centro se alza el volcán del Teide, que con sus 3.717 m. es la montaña más alta de España. Un teleférico que sube hasta La Rambleta (3.555 m.) rompe con la belleza del paisaje y con el encanto de conquistar el punto más alto de España, aunque recientemente el Parque ha restringido el acceso al cráter.

Es la primera vez que visito la isla de Tenerife, ya tenía ganas de conocer las Islas Canarias de las que tanto he oído hablar. Se lo prometí a Marta antes del verano, con el primer sueldo de mi vida haremos nuestro primer viaje juntos, nueve días en la Isla de Tenerife. Tenemos tiempo para recorrer toda la isla de punta a punta, pero en mi mente hay un objetivo claro e irrenunciable: Subir el Teide. Ciertamente se me quitan las ganas al contemplar los cientos de turistas que suben cada día en el dichoso teleférico. No es mi intención precisamente meterme dentro de todo ese mogollo, pero tampoco quiero someter a Marta a una dura ascensión de más de 1.300 metros de fuerte desnivel entre la base del Teide y el cráter. Así que solo se me ocurre una cosa: Subir en el teleférico y descender caminando.

Y así ha sido. Nos acompaña Nuria, una compañera de la Facultad con la que curiosamente hemos coincidido en el mismo hotel de Puerto de la Cruz. Salimos muy temprano del hotel y llegamos a la base del Teide más o menos a las nueve y media de la mañana. Queremos subir en el el primer viaje del teléférico para no coincidir con mucha gente, pero en cuanto llegamos al aparcamiento de Los Roquillos nos dimos cuenta de que aquello estaba ya petao.

Al menos me tranquilizo al pensar que casi nadie de aquellos turistas tuviera la idea de bajar caminando. El tiempo es magnífico, pero ya nos han advertido de que allí arriba, a más de 3.500 metros de altitud hace bastante frío, así que nos llevamos unos jerseys por si acaso. El teleférico llega hasta un pequeño llano justo en la base del cono conocido como La Rambleta. Unos guardas del Parque Nacional custodian que nadie se meta por el sendero que conduce hasta el cráter. Yo me pregunto: Si ahora prohíben el acceso al cráter, ¿para qué coños han instalado aquí este dichoso teleférico?

El sendero que conduce al Refugio de Altavista está perfectamente señalizado y delimitado, de hecho, está terminantemente prohibido abandonar el sendero. El paisaje es indescriptible, y como yo pensaba, nadie baja con nosotros. Hace frío, pero tampoco tanto como para ponerse el jersey. En cuanto comencemos a caminar nos vamos a aclimatar. El refugio está a unos 3.200 metros de altitud. Es cierto que se nota el efecto de la altitud, caminas como más pesado, como si te fatigaras más, y eso que estamos descendiendo.

Al llegar al refugio nos encontramos con un tipo que iba forrado con un saco de dormir cubierto de arriba a abajo, solo asomaba la nariz. "Buenos días" le dijimos. Nos paramos a charlar un momento con él, parecía que estaba muerto de frío (yo iba en manga corta). "¡Por las noches baja la temperatura aquí por debajo de cero grados!" no exclamó con asombro. "Hay días que nosotros tenemos esa temperatura en León durante todo el día" le respondimos.

El sendero sigue sin tener pérdida, está perfectamente marcado y desciende progresivamente hacia la Montaña Blanca. Las lenguas de lava son impresionantes, pasamos por lugares increíbles, de una belleza inimaginable, y la panorámica de Las Cañadas y del oceano son espectaculares.

La pendiente es bastante fuerte y no suaviza en ningún momento. A medida que vamos llegando a la Montaña Blanca van apareciendo unos enormes bloques de roca volcánica esparcidos por un área muy extensa, son los conocidos "Huevos del Teide", inconfundibles, enormes bloques de roca que bajaban por la ladera del volcán envueltos en llamas.

La Montaña Blanca se encuentra a 2.680 m. de altitud. En su cumbre hay un espléndido mirador y un camino que desciende directamente hacia Las Cañadas. Este camino es ya mucho más suave y pasa también por lugares muy bonitos. Al final hemos tardado unas tres horas y media en bajar, contando con las paradas y los descansos.

He visto que la ruta es perfectamente asequible para realizarla ascendiendo, con parada en el refugio para dormir. La idea es subir a la cumbre de madrugada, justo cuando sale el sol y antes de que lleguen los primeros guardas del parque. Creo que es uno de los amaneceres más espectaculares de La Tierra, sobre todo ver cómo se proyecta la sombra del Teide sobre el oceano. Queda pendiente para otra ocasión.

martes, 10 de junio de 1997

Diseño de Rutas para el Camping "Bosque de Gordón".

Hace unos días ha sido inaugurado oficialmente el Camping de 1ª Categoría "Bosque de Gordón". Se trata de un completísimo camping que contará con numerosas instalaciones además de un equipo técnico de asesores, monitores y guías que ofrecerán grandes aventuras a los visitantes que elijan pasar unas vacaciones en uno de los paisajes más únicos de la Montaña Central Leonesa.

El camping se enclava en en el corazón mismo de uno de los valles más angostos y espectaculares de la comarca de Gordón, donde los parajes que lo rodean ofrecen al turista la oportunidad de conocer de cerca la riqueza natural que caracteriza a la Montaña Central Leonesa.

A finales del año pasado los promotores del camping contaron con el visto bueno de la corporación municipal y de las autoridades provinciales y pusieron en marcha el proyecto para la construcción de uno de los mayores campings de la comunidad de Castilla y León, que ocuparía cerca de 30.000 metros cuadrados y tendrá capacidad para cerca de mil personas.

El alcalde de La Pola de Gordón, don Ángel González Juárez, enseñó a los promotores un ejemplar de los "Itinerarios Didácticos por la Comarca de Gordón" y no tardaron en ponerse en contacto conmigo para ofrecerme trabajo. Querían que diseñara diversas rutas por los alrededores del camping y me ofrecieron un puesto de Guía e Intérprete de la Naturaleza.

Rápidamente me puse "manos a la obra" y mientras se construía el camping diseñé cinco rutas de senderismo y una pequeña guía en forma de tríptico donde vendrían detallados cada uno de los itinerarios. Las rutas son las siguientes:

Ruta Nº 1: El Bosque de Gordón.
Se trata de un sencillo recorrido circular a lo largo del Valle de Santas Martas caracterizado por el Rebollar (Quecus pyrenaica), el bosque caducifolio característico de estas montañas.

Ruta Nº 2: El Pinar de La Pola.
Se trata de un pinar de repoblación de Pinus sylvestris cuya plantación data de los años cincuenta y hoy cuenta con pinos que superan los treinta metros de altura. Además del pinar el itinerario pasa por la ladera sur del Valle de Santas Martas atravesando el bosque de rebollos.

Ruta Nº 3: Ascensión al Cueto San Mateo.
No podía faltar la ascensión a la montaña emblemática de Gorgón, "El Cueto" como lo llaman en La Pola. Con sus 1.609 m. de altitud la montaña ofrece una panorámica espectacular de toda la comarca además de una ruta hecha para disfrutar. Se pasa por un hayedo en perfecto estado de conservación, y en las inmediaciones de la cumbre hay una cueva que merece la pena visitar.

Ruta Nº 4: La Cascada del Fontañán.
Es otro de los itinerarios que parten del mismo camping, pasa por la Ermita de El Millar, cruza el Río Bernesga y penetra por una de las laderas del Fontañán que esconde un pequeño tesoro natural: Un salto de agua de unos veinte o treinta metros.

Ruta Nº 5: La Cruz de Los Barrios.
Un pedacito de historia. Tampoco podía faltar la visita a los restos de la antigua fortaleza de Gordón, el Castillo de Gordón, construido por Alfonso III allá por el siglo IX. Hoy solo se conservan los viejos muros a lo largo de todo el perímetro de la fortaleza, pero en el mismo cerro se encuentra hoy una gran cruz que es muy visitada por los gordoneses.

A mediados de febrero consideraron que las rutas podrían ser auto-guiadas con la ayuda de mi tríptico y me ofrecieron el puesto de Socorrista. Para ello tuve que obtener en un tiempo record los títulos de Primeros Auxilios y Socorrismo Acuático.

Pero al final surgieron desavenencias insalvables con los promotores y poco antes de la inauguración del camping he decidido apartarme de la empresa. Sencillamente no me ofrecen las garantías suficientes para poder desarrollar mi trabajo adecuadamente.

El camping ha sido inaugurado el 6 de junio y cuenta con las cinco rutas debidamente señalizadas y con el tríptico-guía diseñado por mí.