Presentación de Mis Mejores Fotografías.

domingo, 31 de mayo de 2009

Ascensión al Pico Cornón (2.188 m.).

El Cornón es la cumbre más elevada de Somiedo y Laciana; con sus 2.188 m. de altitud representa la primera gran cumbre de la Cordillera Cantábrica en su Sector Occidental. Levantado sobre cuarcitas blancas El Cornón se hace visible y reconocible desde puntos muy lejanos de la Cordillera.

Realizo la ascensión al Pico Cornón durante el transcurso de la tercera jornada de la Travesía Transcantábrica, partiendo la mañana del 31 de mayo desde el Collado de Cereizales donde pasé la noche. Me levanté a las 7:30 y comencé a caminar un par de horas más tarde tras desmontar y recoger todo el campamento. Comencé subiendo poco a poco por la ladera para ir ganando altura poco a poco.

Tras bordear una montaña durante aproximadamente una hora llegué a un collado que asoma a los Puertos de Sosas. En el mapa aparece como Collado Miro (1.933 m.) y me da la impresión dev que por aquí no hay paso seguro, aunque puedo contemplar un paisaje salpicado de pequeños lagos glaciares con el Cornón al fondo con su arista cimera bien marcada. Intentaré llegar hasta él por la crestería.

Pero a las 12:40 me encuentro con un "obstáculo" en mi camino llamado "Cornín". Por la izquierda tiene un cortado imposible de salvar y por la derecha la pendiente es tan vertical que no me atrevo a pasarla, así que sólo puedo subirlo sin saber lo que me encontraré al otro lado, quizás otro cortado. No hay rastro de paso alguno, ni de señales, ni hitos, ni pisadas...

Superar el Cornín me dejó hecho polvo, me he expuesto demasiado y los pies han sufrido lo suyo manteniendo el equilibrio con los 20 kg. de la mochila. Con el susto todavía metido en el cuerpo, alcanzo la cumbre del Pico Cornón (2.188 m.) a eso de las 13:30.

Las vistas desde la cumbre son "infinitas" y puedo reconocer en la lejanía a los Picos de Europa. Se ven más cercanos el Macizo de Peña Ubiña y la Peña Orníz todavía con abundante nieve.

viernes, 29 de mayo de 2009

Ascensión al Cueto Arbás (2.007 m.).

La Reserva Natural Parcial del Cueto Arbás se encuentra incluida dentro del Parque Natural de las Fuentes del Narcea y del Ibias, en el concejo de Cangas del Narcea. Presenta un modelado glaciar muy interesante y peculiar, con turberas y una vegetación subalpina rica en especies botánicas de gran valor. El oso pardo también ha encontrado aquí su hábitat, junto a otras especies protegidas.


Realizo la ascensión al Cueto Arbás (2.007 m.) durante la primera jornada de la Travesía Transcantábrica. Partiendo de Caboalles de Arriba subo por la carretera del Puerto de Cerredo hasta coger la pista que conduce a la "Mina Escondida". Tras pasar por las minas, llego a la Vega del Palo y al Valle de La Fleitina, desde donde contemplo por fin la ascensión al Cueto Arbás.

Pronto me encuentro con los primeros obstáculos: No hay sendero que me lleve al Collado de Bobia, de modo que tengo que saltar numerosos cercos para atravesar las fincas, con el engorro que supone quitarme y ponerme de nuevo la mochila cada vez que llego a un cercado. A las 11:00 encuentro una sombra bajo un fresno que aprovecho para descansar. Ya estoy cerca del Collado de Bobia, pero todo está rodeado de grandes piornos y brezales y no se ve ninguna vereda que conduzca hacia arriba.

Subiendo al collado atravieso numerosos canchales que me dan un respiro después de abrirme paso como puedo entre los enormes piornos. A las 12:00 llego al Collado de Bobia (1.622 m.), pero hace tanto calor que me cuesta mucho avanzar por el piornal. Atrás quedan las minas y al fondo el valle de Caboalles.

Ahora toca subir por la ladera del Cueto Arbás hasta coger altura y liberarme por fin de tanto piorno y brezo. Dos horas me costó atravesar la barrera del piornal que preside las faldas del Cueto Arbás, un auténtico infierno intentar abrirse paso donde no lo hay, con la mochila a cuestas y con semejante calor. Con la cantimplora a punto de agotarse por fin alcanzo altitud, desaparecen los brezales y aparecen los primeros neveros. Gracias a uno de ellos lleno la cantimplora y recupero fuerzas para afrontar los últimos metros de la ascensión.

A las 14:30 alcanzo la cumbre del Cueto Arbás (2.007 m.), primera cota de la Travesía. La visibilidad es estupenda y ello me permite comprobar el recorrido de la travesía de los próximos días. Justo debajo se encuentra el Puerto de Leitariegos, lo que me advierte de un gran descenso.

Justo en frente puedo reconocer el Pico Cornón, que será mi próxima ascensión durante la tercera jornada de la travesía. Para el descenso buscaré la senda que seguro sube desde el Puerto de Leitariegos pasando por la laguna glaciar.

miércoles, 13 de mayo de 2009

2ª Ascensión a Peñalara (2.428 m.)

Peñalara es la cumbre más elevada de la Sierra de Guadarrama, que a su vez forma parte del Sistema Central. El paraje alberga pequeños circos, dos morrenas y diversos lagos de origen glaciar que motivaron su declaración como Parque Natural en junio de 1990. De su fauna tan solo son destacables la presencia de algún buitre negro y del aguila imperial, además de los anfibios que sobreviven en las lagunas.

Primera de las cumbres de los 10 Principales Sistemas Montañosos de España: ¡CONSEGUIDO!

Miércoles, 13 de mayo de 2009. Me encuentro en plena preparación física para la Transcantábrica, y nada mejor que probar con una segunda ascensión a Peñalara. Después del intento fallido del Almanzor el pasado fin de semana, en el que pude comprobar el peso de la mochila y el esfuerzo de portearla durante dos jornadas, necesito probar el fondo físico para una ascensión prolongada, con crampones y piolet, que seguramente tendré que llevar a la Cantábrica por la cantidad de nieve que todavía está en las cumbres. Y cumpliré así con la ascensión a la primera de las cumbres de los 10 Principales Sistemas Montañosos de España, mi próximo reto después de la travesía.

He llegado al Puerto de Cotos (1.829 m.) a las 13:00 horas y he comenzado inmediatamente con las ascensión de manera ininterrumpida con la intención de alcanzar la cumbre en tres horas. Esta vez voy a subir por la vertiente sur-este, desde la Laguna de Los Claveles. Cuando llego a la Majada de la Laguna Grande, puedo comprobar la abundante nieve que todavía persiste por toda la cumbre.

Continuo por el sendero bien marcado hacia el altiplano donde se asienta la Laguna de Los Calveles (2.120 m.). Hay nieve abundante y las praderas están totalmente encharcadas, el deshielo está tan abanzado que las cascadas son constantes por toda la zona, algunas de ellas de extraordinaria belleza...

En este punto necesito comer algo, justo antes de ponerme los crampones y comenzar la ascensión por un nevero muy vertical pero que conduce directo a las estribaciones de la cumbre de Peñalara. La nieve está bastante más dura de lo que pensaba, en algunos tramos está incluso helada, pero con los crampones voy con cierta seguridad y poco a poco voy ganando altura. Aprovecho la sensación para grabar con la videocámara algunas tomas de la ascensión.

A medida que voy ganando altitud comienzo a disfrutar con las extraordinarias vistas que no había podido descubrir en mi primera ascensión, en octubre del año pasado. Detrás de mí tengo la vista completa del valle de Rascafría, con todos sus pueblos y el embalse al fondo.


A unos cien metros de la cumbre decido quitarme los crampones y trepar por la roca; la nieve alcanza una gran rimaya entre el Risco de Los Claveles y Peñalara que en algunos tramos está rota y no pinta muy bien arriesgarse a subir por allí. Además, lo mío es trepar por la roca, que es con lo que realmente disfruto, y la chimenea por la que voy a subir es de las que me gustan.

Me doy bastante prisa porque las nubes que se están formando allí arriba no me gustan nada, sopla mucho viento frío y puede ponerse a llover de un momento a otro. Más o menos a las 16:00 horas alcanzo la cumbre.

Las vistas de Segovia con la Meseta al fondo son realmente sorprendentes. Realizo varias tomas con la videocámara y rápidamente me refugio del frío más abajo para comer algo y descansar mientras planifico el descenso.






martes, 12 de mayo de 2009

Próximo Reto: Cumbres de los Principales Sistemas Montañosos Españoles

A pesar de tener una gran Meseta que abarca dos quintas partes del territorio, España es un país geomorfológicamente abrupto y elevado, con una vasta representación de cadenas montañosas que lo convierten en el segundo país más montañoso de Europa, únicamente superado por Suiza. Entre este paisaje puramente montañoso sobresalen cumbres como el Mulhacén (3.478 m.) o el Aneto (3.404 m.), además de contar con los 3.718 m. del Teide, máxima elevación del país.

Este será el próximo reto después de la ruta Transcantábrica, conocer de cerca los diez principales Sistemas Montañosos Españoles ascendiendo a su cumbre más elevada mediante rutas bien programadas y organizadas que me permitan comprender la riqueza alpinística de mi país:
  • Macizo Galaico-Leonés (Teleno, 2.188 m.)
  • Cordillera Cantábrica (Torre Cerredo, 2.648 m.)
  • Montes Vascos (Aitzkorri, 1.551 m.)
  • Pirineos (Aneto, 3.404 m.)
  • Sistema Ibérico (Moncayo, 2.313 m.)
  • Sierra de Gredos (Almanzor, 2.592 m.)
  • Sierra de Guadarrama (Peñalara, 2.428 m.)
  • Cordillera Penibética (Mulhacén, 3.477 m.)
  • Baleares (Puig Major, 1.445 m.)
  • Canarias (Teide, 3.718 m.)

El Macizo Galaico-Leonés constituye el sector más noroccidental del primitivo Macizo Ibérico, la primera cordillera originada por la orogenia herciniana a finales del Paleozoico (250-350 m.d.a.). Con la orogenia alpina del Cenozoico su estructura fue rejuvenecida y remodelada por la acción de los glaciares, hasta convertirse en una elevación escalonada desde el Cantábrico hasta la Meseta interior con cumbres redondeadas y aplanadas formadas por materiales precámbricos y paleozoicos (granitos, pizarras, gneis). Su máxima elevación se encuentra en los Montes de León, en el Macizo del Teleno (2.188 m.).


La Cordillera Cantábrica discurre paralela a la costa cantábrica desde el Macizo Galaico-Leonés hasta los Pirineos. Es una gran cadena montañosa singular y única en el contexto de la Europa Occidental, formada fundamentalmente por cuarcitas, grauvacas, calizas y pizarras, y caracterizada por sus espectaculares masas boscosas, por su gran riqueza faunística y por la gran variabilidad vegetal entre el norte y el sur marcada por el límite fitogeográfico entre las regiones Eurosiberiana y Mediterránea.

En el Carbonífero, hace unos 300 m.d.a., era una gran cuenca marina que se elevó posteriormente tras la orogenia herciniana para ser erosionada a lo largo del período de estabilidad tectónica. Esto explica la abundancia de fósiles marinos y de yacimientos de carbón y otros minerales. Luego, tras la orogenia alpina, se producen nuevas elevaciones paralelas al mar que rejuvenecen los materiales hercinianos.

Su máxima elevación, Torre Cerredo (2.648 m.), se encuentra en los Picos de Europa, un tremendo macizo calcáreo de elevadas cumbres e intensa karstificación que albergó grandes glaciares en el Cuaternario, y que hoy constituye el mayor macizo calcáreo de la Europa Atlántica.



Los Montes Vascos constituyen el enlace de la Cordillera Cantábrica con los Pirineos. Están formados por materiales mesozoicos y terciarios, margas, areniscas, arcillas y calizas cuyos procesos kársticos son muy evidentes y que conforman paisajes de gran belleza a lo largo del País Vasco. Su máxima elevación se encuentra en el cresterío de la Sierra de Aizkorri, en el Monte Aitxuri (1.551 m.).


Los Pirineos forman el istmo de la Península Ibérica y constituyen la mayor cordillera de España. Su levantamiento se remonta a finales del Paleozoico, tras la orogenia herciniana. Posteriormente, durante millones de años, fue erosionado, cubierto por el mar, tapizado por mantos sedimentarios y vuelto a aflorar tras la orogenia alpina. Está formado mayoritariamente por calizas, cuarcitas, areniscas y pizarras, y en menor medida por batolitos graníticos y pequeños volcanes.

Pero lo que más caracteriza a los Pirineos es la acción glaciar, mucho más evidente que en cualquier otro sistema montañoso ibérico. Buena parte del relieve del Alto Pirineo se explica por la presencia de extensos glaciares durante miles de años que han dado origen a grandes valles como el de Gállego, Ara y Araza, Cinca, Arán... Alguno de esos glaciares todavía persiste en la actualidad a modo de reliquia en una de las vertientes del Pico Aneto (3.404 m.), la máxima cumbre de los Pirineos.


El Sistema Ibérico es la estructura montañosa peninsular más antigua, formada por un conglomerado montañoso sin alineación definida de macizos y sierras desordenadas cortadas por amplias fosas y depresiones. Su formación se debe al plegamiento alpino, con elevaciones muy laxas a veces acompañadas de grandes fracturas, como la que forma la depresión del Ebro, una línea de falla de más de 1.000 m. de desnivel. A veces, esta actividad tectónica se deja sentir con movimientos sísmicos de cierta importancia.

Conforman el Sistema Ibérico la Sierra de La Demanda, los Picos de Urbión, la Sierra Cebollera, Gúdar, Javalambre, Albarracín, la Serranía de Cuenca y la Sierra del Moncayo, donde se encuentra la máxima elevación, a 2.313 m.



El Sistema Central constituye una larga cadena montañosa que divide el paisaje de la Meseta en dos, la submeseta norte y la submeseta sur. Surgió de la orogenia alpina del Terciario como rejuvenecimiento del zócalo herciniano, desplazado hacia el norte por la placa africana. Sus materiales son rocas metamórficas de origen sedimentario, granitos, gneis, pizarras, equistos, cuarcitas...

Su sector principal y culminante lo constituye la Sierra de Gredos, caracterizada por la fuerte asimetría de sus dos vertientes y por la suavidad de sus cumbres erosionadas, rota en su macizo central por la acción de los glaciares. Precisamente allí se elevan las más altas cumbres, como La Galana (2.568 m.) o el Pico Almanzor (2.592 m.).



La Sierra de Guadarrama forma parte de la división natural de las dos submesetas a lo largo de una cuerda montañosa de unos 80 km. De entre todas sus elevaciones destaca el Macizo de Peñalara, que con sus 2.428 m. de altitud alberga un paraje natural protegido formado por el circo glaciar, los lagos glaciares colindantes y los grandes pinares que lo rodean.


La Cordillera Penibética es la principal cordillera de los Sistemas Béticos, y se extiende desde Tarifa hasta Cartagena entre el Mediterráneo y la depresión penibética. Su complejidad geomorfológica viene dada por la superposición de diversos mantos de corrimiento sobre sedimentos del Jurásico que emergieron durante la orogenia alpina. Su relativa juventud es uno de los factores que condicionan el hecho de presentar más de veinte cimas que superan los 3.000 m. de altitud, siendo el Mulhacén (3.478 m.) el "techo" de la Península Ibérica.

Las Islas Baleares constituyen un eslabón geológico de la Cordillera Bética. La orogenia alpina provocó la elevación de los sedimentos marinos del antiguo mar de Tetis dando lugar al archipiélago, cuya litología es muy similar a la del Sistema Bético. La Sierra de Tramuntana, en la isla de Mallorca, alberga las mayores altitudes de todo el archipiélago, siendo el Puig Major la máxima elevación con 1.445 m. Lamentablemente, la cumbre se encuentra opupada por una base militar que impide alcanzar la máxima cota.


Por último, las Islas Canarias forman un archipiélago volcánico perdido en el Atlántico de extraordinaria singularidad. Su origen sigue siendo muy debatido y existen varias tesis al respecto. Una de las más extendidas afirma que su formación está asociada a la fractura que dio origen a la Cordillera de Los Atlas.

Entre los relieves más destacados de las islas, se encuentran los macizos antiguos de Anaga y El Teno, en Tenerife. El Teide, con sus 3.718 m. se levanta asociado a la Caldera de Las Cañadas para convertirse en el techo de las montañas españolas.



sábado, 9 de mayo de 2009

Aproximación al Pico Almanzor (2.592 m.).

El Pico Almanzor (2.592 m.) es la máxima elevación del Circo de Gredos y por tanto la más alta cumbre de la Sierra de Gredos y del Sistema Central. Se trata de una montaña granítica muy poco erosionada cuya ascensión requiere de cierta experiencia en escalada de segundo grado. Debe su nombre al caudillo árabe Abi Amir Muhammad, más conocido como Moro Almanzor, que entre los años 977 y 1002 llevó a cabo numerosas incursiones rápidas y devastadoras en los reinos cristianos del norte peninsular. Cuenta la leyenda que en el año 989, en plena campaña militar por el Valle del Tormes, Almanzor oyó hablar de una laguna negra rodeada de misteriosos rumores que le animaron a subir para conocer e inspeccionar el lugar.

Es viernes, 8 de mayo de 2009. Me encuentro en pleno proceso de preparación para la Transcantábrica y necesito realizar una prueba sobre el terreno para comprobar el peso de la mochila, el grado de dureza de las jornadas proyectadas, mi capacidad de resistencia, la dosificación y organización de los víveres, el material del campamento, etcétera.

Para ello me voy acompañado de Clara a la Sierra de Gredos, dispuesto a pasar tres días de travesía que aprovecharemos para conocer de cerca el lugar. Tenemos la intención de acampar en la base del Pico Almanzor para subirlo al día siguiente, cruzar la crestería por el Cuchillar de Ballesteros hasta el Pico La Galana (2.572 m.), descender por El Gargantón de nuevo al Circo de Gredos para la segunda noche y regresar a La Plataforma el domingo. Llevamos el equipo completo de acampada con todo lo necesario para pasar las dos noches.

Tras el largo viaje desde Madrid, llegamos a La Plataforma de Gredos (1.750 m.) a eso de las 13:00 horas. Allí dejamos el Trepas y tras comprobar el material nos damos cuenta del primero de los olvidos: Mi cámara de fotos. No pasa nada, haré las fotos con la videocámara. En cuanto me engancho la mochila y nos ponemos a caminar, comienzo a notar el esfuerzo de portear los casi 30 Kg. del macuto teniendo por delante una ascensión de casi 500 metros hasta la Peña del Rayo, situada a 2.170 m.

Durante el trayecto del primer tramo de la ascensión, a la altura del Río Pozas, nos cruzamos ya con la famosa Cabra Montés Ibérica, emblema del Parque Regional, concretamente se trata de la subespecie endémica de Gredos, la Capra pyrenaica victoriae.


Nada más cruzar el río comenzamos a subir por Los Barrerones hasta el Canto del Rayo. Pero hace bastante frío y nos tenemos que abrigar; paramos a comer un poco pero sopla tanto viento que inmediatamente continuamos con la marcha. En cuanto llegamos al Canto del Rayo, pisamos los primeros neveros y de pronto, al asomarnos al impresionante Circo de Gredos nos quedamos boquiabiertos: Las escarpadas cumbres de Gredos son altísimas. Distinguimos inmediatamente el Almanzor y La Galana, y lo primero que pensamos es que sin los crampones va a resultar imposible realizar alguna ascensión. Casi todo está cubierto de nieve, la Laguna Grande se divisa todavía helada, y hay cascadas abundantes por todos lados.

Descendemos por la Majada de Adrián hacia la garganta y poco antes de llegar a la Laguna Grande decidimos cruzar a la otra vertiente para buscar una zona apropiada para acampar. Cruzando la garganta pasamos por numerosas cascadas y puentes de nieve; en uno de los saltos, Clara no se atreve a pasar y busca una alternativa que finalmente la lleva a un paso cerrado. Para sacarla de allí tuvimos que usar la cuerda. Más o menos a las ocho de la tarde montamos el campamento, en medio de una vaguada rodeada de neveros y cabras montesas que de vez en cuando se acercaban a usmear para ver qué hacíamos por allí.



Al día siguiente por la mañana levantamos el campamento y tomamos rumbo al Refugio Elola, situado a 1.945 m. de altitud. Allí le comentamos al guarda nuestra intención de subir al Almanzor, cosa que nos desaconsejó realizar si no llevábamos crampones. No obstante, dejamos allí las mochilas y decidimos acercarnos hasta la base para valorar cualquier mínima posibilidad.


Subiendo por el Circo de Gredos descubrimos lugares espectaculares salpicados de cascadas, lagunas, neveros... pero a medida que nos íbamos acercando a la Hoya Antón hacía cada vez más frío y comenzaban a aparecer numerosas nubes.



En cuanto llegamos a la Hoya Antón, justo en la base del Almanzor, nos detuvimos para comprobar la ascensión. Hay que subir hacia la Portilla Bermeja para girar luego hacia la derecha por la Portilla del Crampón, pero hay tanta nieve y la pendiente es tan fuerte que descartamos la posibilidad de poder subir. Además, el cielo se está encapotando y amenaza lluvia. Nos damos la vuelta. Nunca nos lo hubiéramos podido imaginar, después de haber estado dos semanas soportando en Madrid temperaturas de más de 30ºC, que en Gredos todavía hubiera tantísima nieve y que nos iba a pillar este frío.

De regreso pasamos a recoger las mochilas por el refugio y bordeamos la Laguna Grande para coger el sendero que sube a la Peña del Rayo. Pensábamos en buscar otra zona para acampar, pero cuando alcanzamos el Canto del Rayo el cielo ya estaba totalmente encapotado y comenzó a llover con tanta fuerza que no dudamos en regresar a La Plataforma a por el Trepas.

A pesar de los inconvenientes y dificultades que hemos tenido, ha sido un fin de semana auténtico: Hemos conocido Gredos, hemos dormido en medio de la sierra rodeados de cabras montesas, hemos conocido lugares increíbles y nos hemos aproximado al Pico Almanzor, que sin duda será coronado en la próxima visita.